La presidenta Dilma Rousseff promulgó una ley que abre el mercado brasileño de la televisión por suscripción a empresas locales y extranjeras con la que el gobierno espera duplicar el número de usuarios del servicio.

La ley también establece incentivos para aumentar el contenido de producción nacional en los horarios de mayor audiencia. Bajo la nueva norma, promulgada en la noche del lunes, 30% de la programación debe ser de origen brasileño en los canales de películas, series y documentales, una exigencia rechazada por las empresas.

La nueva ley eliminó el límite de 49% para empresas extranjeras que querían entrar al mercado brasileño de televisión paga, con lo cual se liberó su participación.

Al mismo tiempo, suprimió una disposición que impedía a empresas de telefonía incursionar en el mercado televisivo.

Con ello, el gobierno espera aumentar la competencia en el mercado y bajar los costos, con lo cual podría aumentar el número de suscriptores del servicio, actualmente de 11 millones de usuarios.

Rousseff promulgó la ley con dos vetos. La gobernante no aceptó una norma que permitía a las empresas definir la clasificación indicativa de sus programas, lo cual será potestad del Ministerio de Justicia. También vetó un artículo que permitía a las empresas cobrar por el servicio de atención al consumidor, el cual deberá ser gratuito.