Once personas murieron y más de 200 resultaron heridas el martes en un accidente provocado por un autobús que esquivó la barrera del ferrocarril y fue embestido por un tren que a su vez descarriló y chocó con otra formación, informaron las autoridades.

Como las causas de la tragedia, aparecen la imprudencia del chofer del micro, que no puede considerarse un caso aislado sino un fenómeno cultural, sumada a la falta de inversión para modernizar la red ferroviaria.

Un vídeo de una cámara de seguridad difundido por la Policía Metropolitana mostró al autobús de la línea 92 cruzando el paso a nivel situado en el barrio de Flores, al oeste de la capital, pese a que la barrera estaba parcialmente baja y las señales sonoras y luminosas encendidas.

El autobús fue embestido por un tren de la línea Sarmiento que se dirigía a la localidad de Moreno, al oeste de esta capital. Como consecuencia del impacto, la formación descarriló y chocó con otro ferrocarril que circulaba por la vía contraria frente a la estación de Flores a las 6.15 hora local (915 GMT).

La cifra de víctimas se elevó a once en horas de la tarde luego de que el ministerio de Salud de la ciudad de Buenos Aires confirmó que dos de los heridos fallecieron en el hospital Durand.

En tanto que los heridos ascienden a 228, de los cuales 50 "se encuentran en grave estado", informó Alberto Crescenti, jefe del servicio de emergencias médica de la ciudad.

El secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, dijo que el conductor del autobús estaba entre los muertos.

Al maquinista del tren que embistió al autobús se le tuvo que fracturar una pierna para rescatarlo de los hierros retorcidos. También sufrió rotura de cadera y traumatismo de tórax, pero sobrevivirá, confirmó a AP Omar Maturano, secretario general del sindicato de conductores de trenes de la República Argentina.

El conductor del otro ferrocarril fue operado por una lesión en el pie y también está fuera de peligro.

Según Schiavi, las barreras aparentemente funcionaban. Sin embargo, el vídeo mostró que había descendido parcialmente dejando lugar para que el autobús cruzara pese a las campanas y luces de advertencia.

En tanto, la empresa Trenes de Buenos Aires S.A., concesionaria del servicio de la línea Sarmiento, informó en un comunicado que "los tres mecanismos de seguridad inherentes al paso nivel: lumínico, sonoro y físico, estaban en funcionamiento".

El portavoz de la empresa, Gustavo Gago, declaró a radio La Red que "tenemos versiones que indicarían que había un supervisor de la línea 92 en el paso a nivel, que levantó la barrera en forma manual para que el colectivo pudiera pasar", aunque aclaró que esto es objeto de investigación.

El sistema ferroviario de pasajeros circula a nivel de las calles en muchos barrios de la capital y la zona suburbana y es frecuente ver a los conductores haciendo caso omiso a las luces, campanas y barreras que señalan la proximidad de un tren. La posibilidad de choques aumenta en las horas pico, cuando las barreras permanecen bajas y los trenes pasan a intervalos de escasos minutos.

Según la comisión nacional de regulación del transporte, 440 personas y 165 vehículos fueron embestidos por trenes en el área metropolitana de Buenos Aires en 2010, provocando 269 muertos.

"Acá lo primero es la imprudencia de los conductores y después cómo somos los argentinos que enseguida levantamos las barreras y pasamos con las señales prendidas. No sólo no nos interesa la propia vida, tampoco las vidas ajenas", reflexionó Maturano.

"Es una cuestión cultural. Hay mucha gente acostumbrada a ganarle al tren", indicó.

En la zona donde se produjo la tragedia pasa un tren cada cuatro minutos en hora pico y cada siete minutos en promedio, por lo que las barreras permanecen más tiempo bajas que levantadas. Eso provoca impaciencia de los automovilistas y peatones, coincidieron la empresa y el sindicato.

Según cifras del gremio de maquinistas, un conductor con 30 años de servicio en el ferrocarril y 55 años de edad lleva una cuenta de 30 arrollamientos. "Matamos más que la policía o un soldado", destacó Maturano.

Otro aspecto no menos importante es la falta de inversión para modernizar el servicio de trenes que utilizan a diario millones de argentinos, mayormente de las clases populares.

"La infraestructura del ferrocarril es del siglo XIX y estamos en el XXI. Los pasos a nivel también son de esa época. Venimos de 40 años de abandono de los gobiernos al ferrocarril", denunció el líder sindical.

El sistema de ferrocarriles de Argentina fue uno de los más modernos del continente, pero a mediados del siglo XX comenzó una lenta decadencia que con la ola privatizadora de la década de 1990 llevó casi a su desaparición. Si bien en los últimos años algunos ramales fueron reactivados, el servicio es aún deficiente.

Este es el accidente que involucra a ferrocarriles más grave desde 2008, cuando un autobús fue embestido por una formación en la localidad bonaerense de Dolores, con un saldo de 17 muertos.

___

Michael Warren está en Twitter como http://twitter.com/mwarrenap