Una de las tradiciones del fútbol inglés marca que el jugador que mete tres goles en un partido se lleva la pelota de regalo.

El sábado, siguiendo con un debut potente en la liga Premier, Sergio Agüero se llevó el balón a su casa tras firmar el 3-0 del Manchester City al Wigan. Poco después, el trofeo apareció en el sitio web oficial del delantero argentino, firmado por sus compañeros y el entrenador Roberto Mancini.

"No necesitas hablar inglés para meter goles", escribió el lateral francés Gael Clichy, que interpretó a la perfección el presente del goleador de 23 años, llegado al noroeste de Inglaterra en busca de desafíos tras cinco años en el Atlético de Madrid.

Comprado a fines de julio en uno de los pases más caros de un club que no se fija en gastos, Agüero lleva seis goles en cuatro apariciones con los Ciudadanos y está amortizando en forma acelerada los 62 millones de dólares que según la prensa inglesa costó su ficha.

"Sergio es un delantero fantástico, anotó tres goles fantásticos y tuvo una oportunidad de gol más", dijo el italiano Mancini el sábado.

Mientras la estrella de Agüero sube en el firmamento, en forma causal o casual la de su compatriota Carlos Tevez — el otrora ídolo indiscutido de los sufridos hinchas del City — parece comenzar a desvanecerse en medio de una constelación de astros.

El sábado, horas antes del triplete del "Kun", Mancini confirmó que le había quitado a Tevez el brazalete de capitán. Aunque el "Apache" levantó en mayo la Copa de la FA, el primer título del club en 35 años, cualquier trofeo que le siga tocará primero las manos del defensor belga Vincent Kompany.

"La razón es simple", dijo Mancini. "Carlos se quería ir del club en el verano por razones familiares. Respeté su opinión de irse del club, pero Carlos ahora está aquí. No encontramos una solución para él".

Tevez, de 27 años, se pasó gran parte de 2011 hablando de cuánto quería dejar Manchester y hasta llegó a presentar una solicitud de transferencia por escrito en enero. Su mal humor nunca afectó su fútbol y fue goleador de la Premier pasada junto con Dimitar Berbatov, con 20 tantos. Pero cuando llegó el mercado del verano boreal, su alto sueldo — y quizás su imagen de quejoso — ahuyentaron las ofertas.

Mientras tanto, Mancini consiguió a Agüero y al veloz puntero francés Samir Nasri (40 millones). Su gran compra de enero, el centrodelantero bosnio Edin Dzeko (42 millones), por fin encontró el ritmo con siete goles en cuatro partidos. El español David Silva (36 millones en julio de 2010) se ha consolidado como el cerebro ofensivo del equipo y atacantes como Adam Johnson y Mario Balotelli también buscan minutos en cancha.

La negatividad ya no tiene lugar en este nuevo City, que espera con ansias su debut en la Liga de Campeones, el miércoles en casa ante el Napoli. El equipo arrancó la Premier a paso fulgurante, con cuatro victorias, 15 goles a favor y tres en contra. (Su odiado vecino Manchester United, que siempre se encarga de opacarlo, lo supera por tres goles a favor).

En medio de tanto brillo, Tevez, al que Mancini le dio vacaciones extra, sólo jugó dos partidos: en uno fue suplente, en el otro salió reemplazado a los 61 minutos. El contraste con su compatriota se acentuó el sábado cuando, mientras Agüero metía su "hat trick", el "Apache" erraba un penal.

"Lo siento por Carlos porque merecía anotar", dijo Mancini. "Pero jugó su primer partido (como titular), quizás no está al 100% en este momento".

Tevez ha dicho que se quedará en Manchester, ahora que su esposa y sus hijas volvieron a Inglaterra.

"El está feliz, pero fue su primer partido desde la Copa América", dijo Mancini.

La felicidad de Tevez a veces parece más inalcanzable que la del resto de los mortales, pero Mancini es el principal interesado en lograrla: si el Apache y el Kun comienzan a funcionar en sintonía, la delantera del City puede ser temible, con recambio como para mantenerse en la lucha en la Premier y la Champions.

"El es un jugador fantástico para nosotros", recordó Mancini, "porque puede anotar veinte goles en un año".

Y para meterlos, como diría Clichy, no necesita hablar inglés.