La agencia de calificación Standard & Poor's confirmó hoy la nota de la deuda soberana de Argentina en "B", con perspectiva "estable".

La calificadora dijo en un comunicado que la nota de Argentina "ya incorpora tanto las implicancias positivas de una carga de deuda decreciente en términos de PBI como los elevados niveles inflacionarios y el acceso limitado a fuentes de financiación".

La calificación "refleja el limitado acceso del Gobierno a fuentes de financiación, las incertidumbres respecto de su política económica que contribuyen a una inflación de doble dígito, y la rigidez del gasto público", explicó Standard & Poor's.

Añadió que por otro lado la nota está "respaldada por el superávit -hoy en descenso- en la cuenta corriente de la balanza de pagos, una fuerte disponibilidad de reservas internacionales, la disponibilidad de mano de obra capacitada y la relativa diversificación de la economía".

"Argentina está reduciendo exitosamente sus niveles de deuda con un nivel de deuda neta del Gobierno general que se espera alcance el 38 % del PBI hacia fines de 2011 -muy por debajo del 75 % reportado a fines de 2005", destacó la agencia.

Según la calificadora, esta mejora "es, en parte, resultado de los bajos déficits fiscales y del impacto de la elevada inflación en el PBI nominal como denominador del cociente en cuestión".

La calificadora advirtió que, a pesar de que la deuda y las necesidades de financiación están en descenso, la estrategia de financiación de Argentina "sigue limitada por la falta de acceso a los mercados de capitales locales y globales".

Recordó además que Argentina "sigue en incumplimiento con los acreedores del Club París", lo que limita su capacidad "para acceder a créditos de entidades bilaterales".

La agencia da por descontado un triunfo de la mandataria argentina, Cristina Fernández, en las elecciones presidenciales del 23 de octubre próximo.

Para la calificadora la perspectiva para la nota de Argentina es "estable", aunque dijo que podría ir al "alza" si se verifican "políticas de Gobierno dirigidas a mejorar la transparencia en la implementación de una política económica sustentable".

"Por otro lado, un enfoque más radical a la administración económica, que genere alteraciones en el ritmo de la actividad económica o un empeoramiento significativo de las posiciones externas o fiscales podrían llevar a una baja", advirtió la agencia.