Los restos de aquellos muertos el 11 de septiembre del 2001 a bordo del vuelo 93 en un paraje de Pensilvania fueron enterrados el lunes en una ceremonia privada para familiares de los 40 pasajeros y tripulantes, a quienes se sumaron en duelo socorristas que acudieron al lugar en ese entonces.

Casi 500 familiares, junto con policías, bomberos y trabajadores de emergencias, tomaron parte en la ceremonia privada en el Monumento Nacional Vuelo 93. El parque fue cerrado al público para la ceremonia.

Un rabino, un monje budista, un sacerdote católico y un ministro luterano oficiaron servicios religiosos mientras los restos, guardados en tres féretros en una cripta durante casi 10 años, fueron sepultados tras ser examinados por el forense del condado Somerset, Wallace Miller.

Carole O'Hare, cuya madre Hilda Marcin viajaba a California para vivir con ella, dijo que la ceremonia le trajo algo de paz.

"Siento definitivamente cierta paz mental. Siempre me preocupó lo que iba a suceder con los restos no identificados", le dijo O'Hare a The Associated Press. "Y ahora siento que ellos están en paz donde deben estar".

Luego de que los líderes religiosos hablaron, la guardia de honor del condado tocó la diana de despedida y las banderas estadounidenses colocadas en los tres féretros fueron dobladas y entregadas a los familiares.

Familiares y dolientes colocaron flores en los féretros. La ceremonia tuvo lugar en lo que se conoce como Tierra Sagrada en el parque nacional.