El presidente de Yemen delegó el lunes a su vicepresidente la responsabilidad de negociar con la oposición sobre un acuerdo de transferencia de poder, al parecer estancando nuevamente el proceso ante la presión internacional sobre él para que renuncie al cargo.

El mandatario, Alí Abdalá Salé, ha estado en Arabia Saudí desde que sufrió heridas graves en un ataque contra su palacio ocurrido el 3 de junio.

El lunes autorizó al vicepresidente Abed Rabo Mansur Hadi negociar con la oposición y firmar un acuerdo de transferencia de poder; pero Salé mantuvo el derecho de rechazar el acuerdo. Salé dijo que el acuerdo, tal como está, es injusto para su partido.

Salé se ha retractado en varias ocasiones de firmar un acuerdo propuesto por los poderosos vecinos de Yemen.

Mohamed al-Sabri, un vocero de la oposición, señaló que Salé está soslayando la iniciativa del Golfo, también respaldada por Estados Unidos.

"Salé debería firmar la iniciativa y transferir el poder a su vicepresidente, y no agregar más complicaciones a la crisis", agregó.

Yemen se está recuperando de meses de agitación, mientras manifestantes exigen que Salé renuncie después de 33 años en el poder. Durante la insurrección, rebeldes vinculados a al-Qaida han tomado partes del sur del país.

El acuerdo de transferencia de poder, propuesto en abril por un grupo de naciones del Golfo Pérsico encabezado por Arabia Saudí, contempla que Salé renuncie y entregue el poder a su vicepresidente, quien gobernaría hasta que se realicen elecciones a la presidencia y el Parlamento.

Un funcionario yemení en Arabia Saudí dijo que Salé se retractó nuevamente sobre firmar el acuerdo, a pesar de esfuerzos de mediadores sauditas y estadounidenses para cambiarlo.