El Tribunal Supremo Electoral (TSE) declaró el lunes que la presidencia se dirimirá en una segunda vuelta entre el militar Otto Pérez Molina y el empresario Manuel Baldizón, tras escrutar el 95% de los votos.

Pérez Molina, un general retirado postulado por el Partido Patriota, consiguió el 36% de la votación; Baldizón, dueño de empresas de transporte, bebidas y centros comerciales en una región del norte del país y postulado por el partido Libertad Democrática Renovada (Líder), el 23,5%.

Las juntas electorales habían contado 4,8 millones de votos.

La segunda vuelta electoral entre los dos candidatos más votados está programada para realizarse el 6 de noviembre.

El candidato Eduardo Suger quedó tercero con 16% de la preferencia electoral y el cuarto número más grande de boletas representaban las que los guatemaltecos dejaron en blanco y que eran casi el 8% del total. Además, un 4,8% de votantes adicionales anularon su boleta.

Renzo Rosal, director de incidencia política de la Universidad Rafael Landivar, dijo pese a ser "la segunda vez que Pérez Molina participa en una elección, se puede ver que el partido (que él creó) creció muy poco en comparación con las elecciones pasadas, allí obtuvo un 24% y hoy un 36%... lo que quiere decir la gente aún no confía en él".

Respecto al fenómeno protagonizado por Baldizón, el académico explicó que a éste le favoreció la salida de la ex primera dama Sandra Torres a quién no se le permitió participar por la prohibición constitucional que abarca a los parientes del presidente.

Rosal auguró para las siguientes semanas una cantidad de campañas negras y señalamientos entre los dos partidos que buscan el poder.

"A los dos candidatos no les queda más que abrirse a una negociación obligada con diferentes sectores, se le cae al PP la idea de ser un partido que todo lo puede y ahora Pérez Molina tendrá que negociar. Baldizón es un candidato resbaladizo que va a buscar negociar con todos" dijo.

El TSE recibió críticas debido a la lentitud con que ha difundido resultados.

Julio Solórzano, director electoral del TSE, expresó que han habido incidentes en poblados lejanos que han impedido terminar con el conteo y que además pusieron en riesgo la seguridad de las juntas receptoras de votos.

"Tuvimos incidentes de violencia que aún no se han solucionado, por ejemplo en San José Petén, (a 500 kilómetros de la capital) la población quemó las urnas, lo mismo sucedió en Nahualá, Quiché" a poco más de 160 kilómetros de la ciudad.

Otros incidentes graves también se registraron en San Bartolo Huehuetenango, Jutiapa y Zacapa. El procurador de los derechos humanos, Sergio Morales dijo que en Zacapa una persona murió por enfrentamientos entre políticos.