Los bancos británicos tendrán que separar sus operaciones de banca de inversión y minorista a fin de mejorar su estabilidad financiera y evitar nuevas crisis como la de 2008, según indicó hoy la Comisión independiente para la banca (IBC, en inglés).

En un informe, la IBC dispuso que las entidades deberán establecer un "anillo de protección" en torno a su negocio comercial (cuentas corrientes y de ahorro, hipotecas, etc), que se gestionará de forma independiente a otras actividades más arriesgadas del banco.

El Gobierno debe decidir ahora cómo y cuándo aplicará las recomendaciones de la comisión que aconseja que la reforma debería completarse antes de 2019, en línea con los acuerdos de Basilea III.