Los legisladores federales demócratas de Texas regresaron de Washington el lunes para atacar la nueva distribución de distritos electorales, y testificaron en una corte federal que el mapa aprobado por los republicanos es discriminatorio por agrupar a negros e hispanos en distritos compartidos a pesar de un repunte en el crecimiento de las minorías en la última década.

Los representantes federales Eddie Bernice Johnson, Henry Cuellar y Al Green pidieron a un panel de tres jueces que desechen el mapa de redistribución de distritos diseñado por la Legislatura de Texas, controlada por los republicanos, y avalado este verano por el gobernador Rick Perry.

"Nada es más satisfactorio para cualquier grupo minoritario que los represente alguien que se le parezca", dijo Bernice Johnson, quien fue elegida por primera vez en su distrito de Dallas en 1992.

La prominente alineación de testigos fue señal de que los demócratas preparar el cierre de sus argumentos después de más de una semana de llamar a expertos y líderes de las minorías afectadas por el nuevo mapa.

El estado sostiene que el mapa es justo y que mantiene o incrementa el poder electoral de las minorías. La oficina del fiscal general de Texas comenzaría a llamar a sus propios testigos el lunes, y se espera para el fin de semana la presentación de los argumentos finales.

Texas recibió cuatro escaños nuevos al Congreso después del censo pasado, más que ningún otro estado. El incremento demográfico fue impulsado predominantemente por los hispanos, quienes representaron dos terceras partes del aumento poblacional del estado en la última década.

El nuevo mapa del Congreso fue diseñado con el objetivo de proteger y posiblemente expandir la mayoría de 23-9 que tienen los republicanos en la delegación de Texas en Washington. Los demócratas argumentan que el plan republicano divide a las comunidades negra e hispana, posibilitando que sea más probable que los residentes blancos conservadores ganen escaños en el Congreso.