La Unión Europea ha aprobado hoy un informe que señala que pese a que la muerte del histórico líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, ha significado un "punto de inflexión" en la lucha antiterrorista, "el flagelo del terrorismo todavía representa una considerable amenaza a la seguridad".

En el informe, un escrito de conclusiones sobre la lucha europea contra el terrorismo adoptado en el Consejo de Asuntos Generales de la UE, los ministros reiteran que en la última década se han hecho grandes esfuerzos desde Bruselas para "hacer el mundo y el continente lugares más seguros".

Los Veintisiete subrayan su "determinación" de persistir en el apoyo a los países terceros que luchan contra el terrorismo como Afganistán, Pakistán, Yemen, el cuerno de África, Asia Central, el Sudeste asiático y la región del Sahel, con instrumentos nacionales o regionales.

Asimismo, señalan "la necesidad de poner fin a la radicalización y el extremismo", un fenómeno que a menudo se produce en la propia Europa cuando jóvenes son reclutados para la causa terrorista y llevados a países como Pakistán o Yemen para recibir formación.

Por otro lado, los Veintisiete destacan que "la primavera árabe desacredita la recurrente teoría de los terroristas de que el cambio solo se consigue con el uso de la fuerza".

Asimismo, los países de la UE se comprometen a seguir trabajando en la línea de las estrategias antiterroristas tanto aprobadas en Consejo europeo en Bruselas como en Nueva York por parte de las Naciones Unidas.

Finalmente, los ministros han hecho una llamada "a reforzar a nivel nacional los derechos de las víctimas del terrorismo para facilitar el proceso de normalización de las familias de los heridos y fallecidos en atentados".

Si bien esas políticas para proteger a las víctimas del terrorismo y sus familias no serían obligatorias sino desde una base "voluntaria" para los países de la UE.