El ex canciller Mario Canahuati reveló el lunes que fue destituido como titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores de Honduras por una funcionaria del presidente Porfirio Lobo con lo cual desvirtuó la versión del gobierno de que había renunciado.

"Soy respetuoso de las decisiones del presidente, aunque no puedo decir que tenía las mejores relaciones con él", afirmó Canahuati en rueda de prensa.

"No tengo explicación sobre el porqué de la suspensión de mi cargo. Fui suspendido por una simple llamada telefónica de la ministra de la Presidencia (Antonieta Guillén), a quien le di las gracias por haberme permitido servir al país", subrayó.

Lobo designó interinamente a Alden Rivera, quien se desempeñaba como vicecanciller, en reemplazo de Canahuati.

Preguntado sobre sus aspiraciones presidenciales para las elecciones primarias de noviembre de 2012 por el oficialista Partido Nacional, Canahuati señaló que "me tomaré un tiempo para reflexionar y definir mi camino porque con Honduras no termino hoy".

Canahuati disputó con Lobo la candidatura presidencial en los comicios de 2009, es empresario y presidió el Consejo de la Empresa Privada, que agrupa a 59 organizaciones de inversionistas.

Lobo también destituyó el sábado al ministro de Seguridad, Oscar Alvarez, horas después de juramentar a los sustitutos de éstos.

En vez de Alvarez puso al capitán retirado del ejército Pompeyo Bonilla.

Al igual que Canahuati, Alvarez se perfila como aspirante presidencial por el Partido Nacional.

En los comicios de 2009, Alvarez ganó una diputación y pidió permiso al Congreso para fungir como ministro de Seguridad.

En un comunicado, Lobo dijo que "se aceptó la renuncia" de los ministros citados, así como de los viceministros de Seguridad, Armando Calidonio y Roberto Romero, y los directores ejecutivos del Fondo de Inversión Social y de Ingresos.

Sin ofrecer explicaciones, el nuevo ministro de Seguridad dijo a periodistas que Lobo retiró un proyecto de ley que Alvarez envió la semana pasada al Congreso y que le otorgaba poderes para despedir a policías corruptos, la cual justificó como necesaria para depurar una institución infiltrada por el narcotráfico.