Seis trabajadores petroleros rescatados luego de flotar durante tres días a la deriva en el Golfo de México están estables y conscientes, dijo el lunes una doctora.

Todos fueron transferidos desde un hospital operado por la estatal Petróleos Mexicanos a una clínica privada. Un sobreviviente que era trasladado en silla de ruedas dijo sentirse bien.

Aunque están en buen estado de salud, los hombres tienen algunos golpes y quemaduras de Sol tras sortear la tormenta tropical Nate, informó la doctora Liliana Santana Díaz, contratada por el empleador de los trabajadores, la empresa Geokinetics Inc., con sede en Houston.

El trabajador bangladesí Kham Nadimuzzaman murió en el hospital luego de haber sido rescatado, informó un funcionario de Pemex que pidió guardar el anonimato porque no tiene autorización para hablar con la prensa. Otros dos fueron encontrados muertos y los rescatistas seguían buscando al último de los 10 que habían desaparecido.

Nadimuzzaman estaba entre siete que fueron hallados con vida el domingo, tres días después de evacuar su buque de mantenimiento descompuesto en medio de la tormenta y abordar una lancha cubierta de emergencia.

Los sobrevivientes son dos estadounidenses, Jeremy Parfait y Ted Derise hijo, y los mexicanos Rubén Velásquez, Eleaquín López, Luis Escobar y Rubén López Villalobos, informó Pemex.

El buque Bourbon Artavaze los encontró a 80 kilómetros (50 millas) de las costas del estado de Campeche y fueron trasladados en helicóptero al puerto de Ciudad del Carmen, donde ingresaron al hospital regional de Pemex.

Aún se desconoce lo ocurrido a los otros dos estadounidenses, identificados previamente como Craig Myers y Nick Reed.

Cuatro de los sobrevivientes y uno de los muertos fueron encontrados en un bote, mientras que los otros tres hombres con vida y un cuerpo estaban en el agua.

Aunque laboran para Geokinetics Inc., el buque de mantenimiento es propiedad de Trinity Liftboat Services con sede en New Iberia, Luisiana.

Los trabajadores petroleros solicitaron auxilio el jueves por la tarde en medio de la tormenta que inutilizó su navío, el Trinity II, de 29 metros (94 pies) de eslora. Este tipo de buque puede hacer descender pilotes hasta el lecho marino y luego elevarse por encima del mar. Se encontraba en aguas de unos ocho metros (25 pies) de profundidad.

Abandonaron la embarcación a unos 13 kilómetros (ocho millas) del puerto de Frontera, en el estado suroriental de Tabasco.