Un grupo de exmandatarios iberoamericanos, que se reunió hoy en Lima para hacer un balance de los diez años de vigencia de la Carta Democrática Interamericana, pidieron continuar trabajando para mejorar su aplicación en los países de la región.

Con el nombre de "Declaración de Lima: por la vigencia y preservación de la democracia", los catorce exmandatarios protagonizaron un encuentro en el que cada uno de ellos expuso su opinión sobre los diez años de existencia de la Carta Democrática.

Participaron Vicente Fox, de México; Jaime Paz Zamora y Carlos Mesa, de Bolivia; César Gaviria y Ernesto Samper, de Colombia; Fernando de la Rúa, de Argentina; Rodrigo Borja y Gustavo Noboa, de Ecuador.

Además, Martín Torrijos y Nicolás Ardito, de Panamá; Antonio Saca, de El Salvador; Hipólito Mejía, de República Dominicana; Alejandro Toledo, de Perú; y José María Aznar, de España.

La Carta Democrática Interamericana fue promulgada en Lima el 11 de septiembre de 2001 durante una asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), cuyo actual secretario general, José Miguel Insulza, también participó en el encuentro de hoy.

La declaración final incluye seis puntos, en los que tras definir la Carta como "el instrumento más avanzado que existe en el ámbito internacional para resguardar la institucionalidad democrática", se hace un balance de sus diez años de existencia.

"La aplicación de la Carta, en algunos casos, ha mostrado su eficacia y validez, pero al mismo tiempo indica que cuando no existe una decidida voluntad política de los Gobiernos para accionar los mecanismos de acción colectiva, a favor de la preservación de la institucionalidad democrática, pueden enfrentarse limitaciones que atentan contra su aplicación efectiva", señala la declaración.

En este sentido, los expresidentes instaron a los Gobiernos firmantes a propiciar "una acción concertada" que permita que la aplicación de la Carta no encuentre estas dificultades.

El documento presentado hoy en Lima también plantea uno de los puntos que se han señalado como más débiles de la carta original, y que sí se encontraba en el borrador previo a la aprobación, la necesidad de que exista un órgano independiente de vigilancia de la democracia.

Aunque los exmandatarios se comprometieron a respaldar las iniciativas que se presenten ante la OEA para crear este mecanismo de "seguimiento y evaluación de la institucionalidad democrática" en la región, también acordaron constituir un mecanismo externo que cumple esa función mientras no exista al seno de la organización internacional.

Este mecanismo, que se constituirá en el marco del Centro Global para el Desarrollo y la Democracia, tendrá como objetivo "la observación y monitoreo de los avances y promoción de los principios establecidos en la Carta" con el fin de realizar "alertas tempranas en los casos de alteración de la institucionalidad democrática".

Durante la inauguración del encuentro, el presidente de Perú, Ollanta Humala, pidió fortalecer la Carta Democrática Interamericana para evitar nuevas dictaduras y poner en marcha "todo lo que ponemos en palabras".

"Esta carta hay que fortalecerla para que la apliquen los países y se respete la voluntad de los pueblos", afirmó Humala, quien destacó la importancia de que, para lograr una verdadera y perdurable democracia, se profundice en el desarrollo social y se salven las desigualdades presentes en la región.

En la misma línea se expresó el expresidente peruano Toledo, quien durante el debate central afirmó que es necesario alcanzar "una democracia que logre resultados, que sea capaz de construir sociedades inclusivas, para que todos sean beneficiarios del crecimiento económico y así reducir pobreza y desigualdad".

El colombiano Samper, a su turno, llamó la atención sobre la necesidad de que el seguimiento a los procesos democráticos en los países de la región sea prolongado, y no como fotografías y señaló la necesidad de no cargar de ideologías las relaciones entre los diferentes países.

"No nos engañemos, en América Latina estamos viviendo una guerra fría de baja intensidad, estamos dividiendo la región por ideologías. Sería un suicidio si siguiéramos por este camino, debemos desideologizar las relaciones entre los países", afirmó.