El número de muertos después de seis meses de una revuelta popular en Siria llegó al menos a 2.600, dijo el lunes la máxima autoridad de la ONU en asuntos de derechos humanos.

"De acuerdo con fuentes confiables en el terreno, la cifra de muertos desde que comenzó el alzamiento popular a mediados de marzo de 2011 en ese país ha llegado ahora al menos a 2.600", afirmó Navi Pillay, alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

En un discurso en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Pillay dijo que el gobierno del presidente Bashar Assad sigue sin permitir el acceso a Siria a funcionarios del organismo mundial especializados en el respeto a estos derechos.

Se espera que el Consejo ponga de nuevo el tema de Siria en el orden del día durante su reunión de tres semanas en Ginebra, Suiza, que comenzó el lunes.

El mes pasado, el Consejo sostuvo una reunión urgente sobre Siria y decidió, por abrumadora mayoría, exigir que ese país de Medio Oriente ponga fin a su sangrienta ofensiva contra los opositores al gobierno.

Después de su discurso, Pillay le dijo a periodistas que se sintió estupefacta por la continua represión de la disidencia siria.

"La situación en Siria sigue siendo calamitosa y lamento realmente que el gobierno sirio no haya permitido el ingreso a mi equipo de evaluación", afirmó.

"Las cifras más recientes que tenía eran de 2.000 muertos y ahora me siento impactada al enterarme de que ese número es cercano a los 2.600", agregó. "Desde que el Consejo de Derechos Humanos aprobó su resolución y el Consejo de Seguridad atendió el asunto, la situación en Siria ha empeorado y han sido asesinados manifestantes pacíficos".