Al menos 76 personas fallecieron hoy tras la explosión de un oleoducto que atravesaba la barriada chabolista de Sinai, en el sureste de Nairobi, informó a Efe Jarvis Sundays, responsable de comunicación de Cruz Roja Kenia sobre el terreno.

Sundays aseguró que, hasta ahora, se han recuperado 76 cadáveres calcinados, pero señaló que podrían encontrarse más en el río cercano al lugar del suceso, al que varios cuerpos pudieron caer tras la explosión, por lo que no descartó que la cifra pudiera aumentar.

Esta fuente apuntó que las labores de rescate se habían suspendido con el anochecer (alrededor de las 19.00 hora local, 16.00 hora GMT), pero que continuarán mañana, desde las 06.00 hora local (03.00 GMT).

Según el diputado Johnson Muthama, presente en el lugar del suceso, la explosión se produjo cuando varias personas de la favela de Sinai detectaron una fuga en el oleoducto y se apresuraron a recoger combustible, aunque admitió no conocer el origen del fuego que carbonizó la zona.

Por su parte, Sundays indicó que la Policía de Kenia aún no ha dado una versión oficial de cómo entró en contacto el fuego con el combustible.

"El Gobierno no debería diseñar una tubería con combustible que atraviese un barrio pobre, porque la gente de aquí hará lo que sea por conseguirlo", sostuvo el parlamentario keniano.

Según Muthama, la explosión fue "devastadora", ya que incluso "arrancó los árboles de la zona" y "la gente murió antes siquiera de llegar al río" -situado a pocos metros de lugar de la explosión- para apagarse las llamas que envolvían sus cuerpos.

Fuentes del Hospital Kenyatta de Nairobi dijeron a Efe que, por el momento, habían ingresado 82 heridos en ese centro, todos ellos con quemaduras de diversa consideración, y que "tardarán en recuperarse entre una semana y un mes".

La prensa local informó de que varias decenas más habían sido trasladados a distintos hospitales de la ciudad.

"He perdido a mis dos hijos en el accidente", lamentó George, uno de los residentes de Sinai, que se dirigió al lugar de la fuga a intentar recoger combustible.

George es uno de los afectados trasladados al Hospital Kenyatta de Nairobi, y a quien la explosión le provocó quemaduras en ambos brazos.

Daniel, marido de una de las víctimas, todavía no había podido ver a su mujer, ingresada y que "estaba en casa preparándose para ir a trabajar" cuando ocurrió el suceso.

Su única hija no resultó afectada, ya que, en el momento de la explosión (alrededor de las 09.00 hora local, 06.00 GMT), se encontraba en la escuela.

Una de las portavoces de la Cruz Roja de Kenia sobre el terreno, Pamela Indiake, informó de que su organización había llevado 120 bolsas para los cuerpos, aunque podrían no ser suficientes, ya que el diario local The Standard apunta que ese es el número de cadáveres contabilizados por los bomberos.

"Ha sido terrible. Nunca había visto nada así", dijo a Efe Wambui Bilha, una de las primeras bomberas en llegar al terreno, quien, no obstante, no pudo corroborar esa cifra.

El presidente de Kenia, Mwai Kibaki, y el primer ministro, Raila Odinga, visitaron a las víctimas ingresadas en el Hospital Kenyatta, mientras que el vicepresidente, Kalonzo Musyoka, se desplazó, rodeado de fuertes medidas de seguridad, al lugar de la tragedia.

La zona de la explosión estaba calcinada por completo y, entre los cuerpos, se podían distinguir cerdos y perros también carbonizados.

Las viviendas cercanas al sitio del siniestro quedaron arrasadas, y sobre ellas se agolpaban centenares de residentes curiosos que seguían las labores de rescate.

El oleoducto accidentado, propiedad de la compañía estatal Kenya Pipeline, transportaba combustible desde la ciudad portuaria keniana de Mombasa hasta Eldoret, localidad del centro-oeste, pasando por la capital, Nairobi.

Javier Triana