Recuerdos del horror y el heroísmo resonaron el domingo en el ala izquierda del Pentágono donde, hace 10 años, un avión secuestrado con 59 personas se estrelló en la sede de las fuerzas armadas estadounidenses, lo que provocó la muerte de todos a bordo y 125 en el edificio.

En presencia de unas 1.600 personas, el vicepresidente Joe Biden, el secretario de Defensa, Leon Panetta, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Mike Mullen, rindieron solemne homenaje a las víctimas y sus familias.

También destacaron lo realizado por las fuerzas armadas desde el 11 de septiembre de 2001.

"Una generación de estadounidenses se presentó para servir en uniforme, resuelta a enfrentar a nuestros enemigos y responder con rapidez y justicia", dijo Panetta.

Tras un minuto de silencio a las 9.37 de la mañana (1337 GMT), la hora exacta en que el avión se estrelló en el Pentágono, un coro de la armada cantó el himno "Amazing Grace".

Mullen presentó sus condolencias a los familiares, sentados frente al monumento conmemorativo erigido frente al Pentágono, y Biden pronunció un discurso alentador.

"Es un instinto básico estadounidense responder a las crisis cuando se necesita ayudar a los afectados", dijo Biden. "Un instinto generado por la fuerza colectiva del pueblo estadounidense que aflora en las horas más negras; un instinto que resuena de Pearl Harbor a Beirut, de Mogadiscio a la zona cero, del vuelo 93 (que cayó en Pensilvania) hasta aquí en el Pentágono".

El presidente Barack Obama tenía previsto colocar una ofrenda floral más tarde.

Muchos detalles de lo que sucedió en esa bella y soleada mañana de 2001 han caído en el olvido en medio de los turbulentos sucesos de los años siguientes.

El Boeing 757, con alas de 37,95 metros (124,5 pies) de envergadura y 16.400 kilos (36.200 libras) de combustible, se estrelló contra la fachada occidental del Pentágono a la altura de la planta baja, a 853 kilómetros por hora (530 millas por hora).

Apenas la trompa del avión tomó contacto con el muro, una bola de fuego se alzó a 61 metros (200 pies) sobre el techo, según la historia oficial. El frente del fuselaje se desintegró, pero los sectores medio y trasero penetraron 82,30 metros (270 pies) en el edificio.

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Robert Burns está en en Twitter: @robertburnsAP