Docenas de automóviles colmados de familias libias, que cargaban con sus pertenencias, abandonaban el lunes el principal bastión de Bani Walid donde se han congregado las tropas leales a Moamar Gadafi, como anticipo de un ataque de las fuerzas revolucionarias.

Los combatientes tratan de controlar a los simpatizantes de Gadafi que se han emplazado en Bani Walid desde el viernes y han capturado gran parte de la mitad del norte del pueblo, situado a 140 kilómetros al sureste de Trípoli.

Pero los simpatizantes de Gadafi han resistido, enfrentándose a los combatientes revolucionarios en las calles.

Una residente, Fadila Salim, que abandonaba el lugar el lunes en un vehículo dijo que se le había informado que "el combate sería brutal".

Su hijo, Mohammed Ibrahim, dijo que no había electricidad, ni agua potable y a los negocios se les comenzaba a terminar los alimentos. Indicó que muchos "han quedado estancados en sus viviendas y temen salir".