Era el 11 de septiembre y, en el Parque Central, una niña tan pequeña como para no saber qué ocurrió hace 10 años paseaba en un avioncito suspendido de cables de acero, fascinada por el vértigo, con el trasfondo de los rascacielos de Nueva York.

El viento mecía los cabellos de Eve Dell Aquilla, de 3 años, mientras el juego mecánico aumentaba la velocidad en el parque de diversiones Victorian Gardens. A unos cuantos kilómetros, los líderes de la nación lloraban la muerte de las víctimas por los atentados terroristas del 2001, en una ceremonia solemne observada por millones de personas en todo el mundo.

La madre de la niña, Kelly D'Aquilla, dijo que visitará el monumento recordatorio de las víctimas en otra ocasión. El domingo, "pareció simplemente un buen día para recordar que estamos vivos", dijo.

En el mismo parque, un hombre vestido sólo con pantaloncillos de ciclista bailaba sin desplazarse de su lugar y sin hacer caso de las miradas curiosas de otras personas que pasaban corriendo para ejercitarse. En la Séptima Avenida, una "rapera" con zapatos de plataforma y el cabello trenzado en "rastas" que le llegaban hasta las rodillas tarareaba sus rimas, acompañada por un percusionista que hacía sonar baldes de plástico.

"¿Cómo estás, cómo estás? Tienes un empleo y es algo grande que buscar", improvisaba la rapera, dirigiéndose a un hombre que cargaba un montón de periódicos en una bicicleta. El hombre siguió su camino, pero esbozó una sonrisa.

"Sé que es el 11 de septiembre, pero también es una mañana hermosa", dijo la mujer, quien se identifica como "La Artista Annisha". "Tenemos que ser optimistas aquí".

Difícilmente se puede decir que éste era un día normal, 10 años después de los atentados terrroristas que transformaron el país y que parecen haber dejado una cicatriz indeleble en la ciudad más grande de la nación.

Pero si bien había medidas estrictas de seguridad en el Bajo Manhattan, en otros lugares pareció que muchos se esforzaban por disfrutar un domingo normal... al menos, tan normal como puede ser un día en Nueva York.