Desde muy temprano en la mañana del décimo aniversario de los peores ataques terroristas que haya sufrido Estados Unidos, la rutina de los viajeros en los aeropuertos del país sigue su curso aunque el significado de la fecha se hace evidente tanto aquí como en otros lugares del mundo.

Los pasajeros se ocupan de sus teléfonos ultramodernos, computadoras portátiles y toman desayuno al paso. Mientras forman filas para ser sometidos a los controles de seguridad muestran sus documentos de identidad y boletos aéreos. El personal de las aerolíneas llaman por altoparlantes los nombres de algunos pasajeros a fin de que se presenten a los mostradores.

En el aeropuerto Logan de Boston, desde donde partieron las aeronaves comerciales que destruyeron el Centro de Comercio Mundial, los agentes de los mostradores de control de pasajeros, revisión de equipajes y otros empleados detuvieron su actividades a las 8:46 de la mañana para observar un minuto de silencio en conmemoración de la hora en que el primero de cuatro aviones secuestrados se estrelló contra la primera de las Torres Gemelas.

Los ataques alteraron desde entonces la dinámica del control de los viajes aéreos, al introducir las máquinas radiográficas de personas y las restricciones del límite de líquidos en depósitos de 3 onzas (110 gramos). Pero los estadounidenses realizaron viajes aéreos el domingo, de costa a costa, algunos por no tener opción, otros en desafío y resueltos a expresar indiferencia ante la amenaza de terrorismo.

Es difícil establecer con exactitud cuántas personas viajaron el domingo en vista de que las aerolíneas no difunden esa información en un día determinado, y ninguna brindó datos sobre la tendencia del tráfico aéreo de pasajeros en el 11 de septiembre ante las averiguaciones de The Associated Press.

Pero George Hobica, fundador del servicio de control aéreo de pasajeros Airfarewatchdog.com, afirmó que las principales aerolíneas estasounidenses tradicionalmente han realizado ventas de un sólo día en el aniversario de los ataques, indicando que prevén un menor número de viajeros. Esas ventas no fueron ofrecidas este año, quizás porque el domingo es el día de mayor actividad aérea de la semana, destacó.

En Londres, algunos pasajeros que viajaban a Nueva York dijeron que no sentían preocupación alguna.

"Uno puede ser aniquilado por un autobús o un automóvil cualquier día. Si tiene que suceder, sucede, pero eso no le haría feliz a mi hija", comentó Alan Jefford, natural de Gales.

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Los periodistas de Associated Press Samantha Bonkamp, Denise Lavoie y Patrick Cheung contribuyeron a este despacho.