Tony Blair, el gobernante extranjero más estrechamente vinculado con la respuesta que dio Estados Unidos a los atentados del 11 de septiembre del 2001, considera que la lucha de una década para combatir la amenaza del extremismo islámico está lejos de concluir, pese a la muerte del líder de al-Qaida, Osama bin Laden.

El ex primer ministro británico, recordado por prometer que lucharía "hombro con hombro" junto a Estados Unidos y por asumir un papel protagónico en las invasiones a Afganistán e Irak pese a la oposición en su país, dijo a The Associated Press que las amenazas graves persisten, incluso en países donde han ocurrido revoluciones en el marco de la llamada "Primavera Arabe".

"Es algo completamente erróneo" el pensar que la lucha para derrotar la ideología extremista se ha ganado, dijo Blair en una entrevista. "No debemos tener duda de esto. Desafortunadamente, como digo, esta ideología es mucho más amplia que los métodos de al-Qaida".

"Miren a Líbano, por ejemplo, y cómo el Jezbolá ha tomado el control ahí; miren los actos de Hamas. Tengo miedo por Yemen, hace falta mucho camino para que esto se resuelva", añadió el ex primer ministro. "Incluso en un país como Pakistán, que por cierto tiene algunas instituciones fuertes, esto sigue siendo un problema, así que de ningún modo la lucha ha concluido, pero es correcto que nos involucremos en esta lucha".

Blair expresó también preocupación por los levantamientos que han estremecido el Medio Oriente y el norte de Africa, al insistir en que Occidente debe intervenir como "participante, no como espectador", parra ayudar a que la democracia florezca tras la Primavera Arabe.

"Tenemos mucho camino por recorrer, porque algunas personas que se deshacen de estos regímenes no necesariamente quieren lo mismo, mientras otros quieren deshacerse de ellos", dijo Blair, quien cuestionó el posible papel de la Hermandad Musulmana en el futuro de Egipto.

"Estas personas necesitarán nuestra ayuda para votar por la entrada y la salida de su gobierno. Se trata de la libertad de prensa, de expresión, de credo, de mercado, y me temo que hay mucho camino por recorrer.

En un momento en que se busca al ex líder libio Moamar Gadafi, Blair dijo que se sintió horrorizado por la represión al pueblo libio, aunque defendió su propio papel clave para hacer que Gadafi regresara a la escena internacional — en un acuerdo sellado con un apretón de manos bajo una carpa, en el 2004_.

Blair dijo que Londres tenía derecho de unirse a Estados Unidos para confrontar la amenaza terrorista después del 11 de septiembre, pese a que el propio jefe británico de inteligencia advirtió que el combate en el extranjero corría el riesgo de radicalizar a toda una generación de musulmanes.

"El hecho de que, si apoyábamos a Estados Unidos contra este terrorismo ello iba a provocar que esta gente nos atacara más, no era un motivo para abandonar el frente y dejar que otros combatieran. Me temo que ése no es mi punto de vista", dijo Blair a la AP en la entrevista.

Eliza Manningham-Buller, quien fue directora de la agencia nacional de inteligencia MI5 entre el 2002 y el 2007, ha insistido en que Blair prestó poca atención a las advertencias de que la invasión a Irak en el 2003 provocaría el surgimiento de actos terroristas en Gran Bretaña.

Cuatro dinamiteros suicidas, que mataron a 52 personas en los ataques de julio del 2005 contra el sistema de transporte de Londres citaron en videos que el móvil de sus actos eran las invasiones de Irak y Afganistán. Son los peores atentados dirigidos por al-Qaida contra Reino Unido.

"Me temo que no tomé en cuenta la premisa de que alguien hace algo malo, y que si lo confrontas y luego ese alguien va contra ti ello significa que no debes tratar de enfrentarlo", dijo Blair.

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David Stringer está en Twitter como http://twitter.com/david_stringer