El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, afirmó hoy que "el extremismo no tiene afiliación religiosa", en su discurso de conmemoración del décimo aniversario del 11-S desde la sede central de la Alianza Atlántica en Bruselas.

"El terror se ha manifestado esta última década tanto con el secuestro de aviones comerciales como con la colocación de bombas en trenes y también, incluso, abriendo fuego contra alumnos de un campamento de verano", señaló.

Rasmussen recordó a las víctimas de los atentados de 2001 en Estados Unidos, pero también a los que perdieron la vida a lo largo de los últimos años por el terror sembrado en Turquía, España, Reino Unido y Noruega.

El secretario general de la OTAN apuntó que, pese a que "el arquitecto de los atentados del 11-S", en referencia a Osama Bin Laden, ya no es un amenaza, "desgraciadamente no se ha conseguido enterrar con él su ideología del odio".

"Los extremistas miran al pasado con odio, en vez de mirar al futuro con esperanza", señaló Rasmussen, quien recordó "las palabras que hace poco apuntó (Barack) Obama de que no existen ellos y nosotros, sino solo nosotros".

Instó a los miembros de la Alianza y al resto de países a "vivir en paz y colaborar de forma fructífera en un futuro de libertad individual y tolerancia mutua".

Un espíritu que "se vio en las playas de Normandía en 1944, en Budapest en 1966, en Berlín en 1989 y que hemos contemplado en Egipto y Túnez esta primavera".

Con la llamada "primavera árabe" en el norte de África "ha comenzado una nueva temporada de esperanza para todos, tras el largo invierno vivido tras el 11-S", indicó Rasmussen.

A ocho meses de la próxima reunión general de la OTAN en Chicago (EEUU), el secretario general señaló que el futuro de la Alianza "pasa no solo por proteger a los que ya gozan de libertad, sino también a los que aspiran a ella".

En este sentido, destacó el trabajo de la OTAN "en Afganistán, para que los afganos gocen de libertad, y en Libia, para que los libios puedan votar libremente".

Rasmussen tuvo un recuerdo para "todos los que perdieron a un familiar o amigo en los atentados del 11-S", a quienes quiso hacer llegar el mensaje de que la OTAN es su "aliado".

Según Rasmussen, entre las casi 3.000 víctimas mortales de aquel día había nacionales de hasta 25 socios de la Alianza Atlántica.

El secretario general recordó que se enviaron aviones especiales para sobrevolar por vigilancia el cielo de EEUU y que el 12 de septiembre de 2001 se invocó por primera vez el artículo 5 del Tratado de Washington, la cláusula de defensa colectiva que señala que, si un país es atacado, todos los aliados se dan por atacados.

Tras el discurso de Rasmussen, el personal de la sede en Bruselas de la OTAN guardó un minuto de silencio.