Miles de personas marcharon pacíficamente el domingo para conmemorar a los opositores muertos tras el golpe militar de 1973, que inauguró una dictadura que dejó 40.000 víctimas, pero la clausura del homenaje fue interrumpida por ataques de encapuchados contra la prensa y la policía.

Una coordinadora de activistas de derechos humanos convocó a la caminata que se extendió por 32 cuadras desde el centro de la ciudad hasta el Memorial a los Detenidos Desaparecidos que dejó la dictadura liderada por el general Augusto Pinochet, 1973-1990.

La marcha fue pacífica, pero al llegar al Memorial, en el Cementerio General, y cuando varios oradores esperaban para hablar, aparecieron grupos de encapuchados que lanzaron piedras, botellas y bombas incendiarias a la policía, que los contuvo con chorros de agua.

Los jóvenes encapuchados atacaron luego a los periodistas que reporteaban en el lugar y apedrearon los móviles de televisión. La policía los dispersó con agua y gases lacrimógenos, pero se reagrupaban y reiniciaban los ataques, además de levantar barricadas incendiarias y lanzar balines de acero con hondas.

El coronel Juan Muñoz, de la Prefectura Norte de Carabineros (policía uniformada), dijo que "un grupo de 300 personas lanzara objetos contundentes contra corresponsales y carabineros".

Aun no hay un informe oficial de detenidos y lesionados, aunque se sabe que un policía recibió una pedrada, un periodista fue herido en una mano y un caballo de la policía fue herido con un arma blanca.

En la víspera del aniversario también hubo disturbios aislados en varias comunas de la periferia.

Hace 38 años, a media mañana de un martes 11 de septiembre el presidente Salvador Allende y unos 40 asesores resistían en el palacio presidencial el ataque del ejército, pero a media mañana se sumó la fuerza aérea con dos aviones Hawker Hunter que sobrevolaron nueve veces el edificio del siglo XVIII, y en cada pasada dejaron caer, con precisión quirúrgica, 18 cohetes que causaron un gigantesco incendio.

Ante la inminencia de su captura, el mandatario hizo salir a sus asesores y se suicidó con el fusil de asalto AK 47 que le regaló Fidel Castro. Una autopsia a mediados de año corroboró el suicidio de Allende. Sus huesos fueron devueltos al mausoleo familiar el jueves último.

Los 16 años y medio de dictadura dejaron un saldo de 3.065 opositores muertos y 36.948 torturados o presos políticos, según cifras oficiales de agosto último. Hay más de un millar de juicios abiertos, 804 militares en retiro procesados y unos 70 presos en cómodas cárceles para violadores a los derechos humanos.

El aniversario del golpe se recuerda por segundo año con la derecha política en el poder, después que una coalición de centroizquierda perdió el poder que mantuvo por 20 años, desde el regreso de la democracia, en 1990.

El presidente Sebastián Piñera encabeza un gobierno con buenos resultados macroeconómicos, pero con una profunda crisis política desatada por un movimiento estudiantil que hace cuatro meses demanda, con marchas, paros y ocupación de escuelas y campus universitarios, una educación igualitaria, de calidad y gratuita, y con secundarios que quieren a sus escuelas administradas por el Estado en reemplazo de las municipalidades.

La popularidad de Piñera se derrumbó al 27% producto de la crisis y un incipiente diálogo gobierno-estudiantes trabado por la exigencia de los universitarios de empezar las negociaciones por el problema del lucro en la educación con fondos públicos.