El rival que representaría la mayor amenaza para el presidente Hugo Chávez podría ser el único político en Venezuela que prácticamente nunca menciona el nombre del líder.

Mientras que Chávez es exhuberante, ruidoso y agresivo hacia sus adversarios, Henrique Capriles se ha posicionado con características que el mandatario no exhibe: un gobernador estatal de hablar suave que intenta evitar la confrontación y se describe como moderado en contraste con el presidente socialista.

Ese enfoque parece estar funcionando bien entre los venezolanos, acostumbrados a las discusiones llenas de improperios entre los amigos y los opositores a Chávez.

Capriles encabeza las encuestas entre un abanico de contendientes cada vez más nutrido, los cuales competirán en unas primarias en febrero con el fin de elegir a un sólo candidato que le dispute el poder a Chávez. Es también el primer político en años en estar aproximadamente al mismo nivel que el mandatario en apoyo popular, de acuerdo con algunos sondeos recientes.

Una encuesta difundida esta semana por la firma Datanálisis, con sede en Caracas, mostró a Capriles con aproximadamente el 36% de apoyo, en comparación con 38% para Chávez en un duelo con sólo dos participantes. El sondeo a fines de julio abarcó a 1.300 venezolanos y tenía un margen de error de 2,7 puntos porcentuales.

"Nunca hemos visto ningún candidato retando a Chávez con números tan cercanos", afirmó Luis Vicente León, director de Datanálisis.

Capriles dice haber heredado una inclinación empresarial de su abuelo materno, Andrés Radonski, un judío polaco que emigró a Venezuela para escapar de la persecución nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Radonski sólo traía una maleta a su llegada, y poco a poco acumuló riqueza tras fundar una compañía de alimentos que se convirtió en la subsidiaria local de la estadounidense Nabisco Inc.

Capriles, un hombre enjuto de 39 años, con frecuencia trae un rosario y una gorra de béisbol con los colores de la bandera venezolana. Ingresó a la política al ganar un escaño en el Congreso a los 26 años y se ha granjeado una reputación de administrador efectivo como alcalde y gobernador estatal.

Gusta de equiparar su enfoque con el del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que promovía políticas libremercadistas al tiempo que lanzaba amplios programas sociales que le dieron popularidad entre los pobres. Capriles incluso tomó prestado el nombre del afamado programa "Hambre Cero" de Lula para su propio esfuerzo de distribución de alimentos.

Ese enfoque le ha permitido llegar a los votantes indecisos en un país fuertemente polarizado entre los que aman a Chávez y los que lo odian.

"Capriles ha logrado consolidar esa primera posición porque tiene un perfil atractivo a las masas opositoras e independientes: es joven, tiene experiencia comprobada y ha mostrado gestión exitosa", afirmó León.

Capriles promueve un mensaje incluyente.

"Mis políticas no hacen diferencias en ideologías, no pretenden dividir a la gente en un bando o otro", dijo a The Associated Press en una entrevista.

Incluso sus críticas al gobierno de 12 años de Chávez son indirectas.

"A los venezolanos les gusta mucho el chocolate y este es un país productor de chocolate. Puede ser que un chocolate viejo se vea bien, pero cuando uno lo prueba, ha perdido el buen sabor. Eso es lo que le ha pasado al gobierno: el chocolate está viejo ya. Hay que saborear un chocolate nuevo", agregó.

Cuando se le pide describirse a sí mismo, Capriles alude a características que muchos usan para etiquetar a Chávez: "¿Qué no soy yo? Mesiánico, ni vanidoso".

Su imagen como administrador capaz ha sido bien aceptada en Miranda, el segundo estado más poblado del país, el cual incluye partes de Caracas y los poblados de las colinas circundantes, pobres en su mayor parte.

A pesar de ello, se prevé que Capriles enfrentará un duro reto de parte de Pablo Pérez, gobernador del estado occidental del Zuliá que, a diferencia de él, está respaldado por partidos grandes y relativamente mejor organizados.

Cualquier candidato opositor enfrentará el formidable poder político de Chávez. Y Capriles tendrá que convencer a los votantes de que puede hacer frente a problemas como una delincuencia rampante y una inflación del 25%.

Los aliados de Chávez consideran a Capriles como un derechista que mantiene sólidos vínculos con los partidos tradicionales que dominaron la política del país antes de que el actual mandatario fuera elegido por primera vez en 1998.

"El cree que el estado no debe jugar un papel importante, particularmente en la economía", dijo el legislador Rodrigo Cabezas, partidario de Chávez. "A pesar de su relativa juventud él siempre ha estado ligado a la élite que gobernó Venezuela".