Los ministros de Finanzas del G8 (los siete más ricos y Rusia) se reunieron hoy en Marsella con los miembros del llamado "Partenariado de Deauville" que incluye cuatro países árabes con los que se diseñan mecanismos de ayuda para sus procesos democráticos.

El ministro francés, François Baroin, cuyo país ejerce este año la presidencia del G8, fue el encargado de recibir alrededor de las 09.15 locales (07.15 GMT) a las diferentes delegaciones, entre las que estaban las de los cuatro Estados miembros del Partenariado de Deauville y beneficiarios de sus acciones: Túnez, Egipto, Marruecos y Jordania.

También fue invitado a la cita en la ciudad mediterránea, en calidad de observador invitado, un representante del Consejo Nacional de Transición libio (CNT), en concreto el que hace las veces de embajador en Francia.

El objetivo que se ha marcado para esta reunión la presidencia francesa del G8 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia) es poner en común las estrategias elaboradas en cada país en transición para poder adaptar la respuesta.

El Partenariado de Deauville nació en esa ciudad francesa con ocasión de la cumbre del G8 que allí se celebró el pasado 27 de mayo, como un nuevo mecanismo para apoyar las llamadas "revoluciones árabes" que llevaban unos meses gestándose, es decir, a Túnez y Egipto.

Ahora en Marsella se han añadido Marruecos y Jordania como miembros beneficiarios de sus programas de ayuda y la presidencia francesa ha trabajado estos últimos días para incorporar, con un estatuto particular, al CNT libio ahora que ha sido reconocido por un gran número de Estados en el mundo como el representante legítimo de ese país norteafricano.

La idea es que este instrumento de soporte a las reformas democráticas en el mundo árabe cuente con dos pilares, uno político para promover reformas de gobernanza y otro económico que pretende a corto plazo garantizar la estabilidad macroeconómica de los países socios y darles acceso a los mercados lo más rápidamente posible.

Para este segundo pilar se ha esbozado, entre otros, un "plan de acción conjunta" de las instituciones financieras internacionales que los cuatro países tienen que desarrollar atendiendo a sus necesidades, así como apoyo económico bilateral.

En Deauville, Túnez había dicho que el volumen de ayuda que se había prometido podría situarse en unos 40.000 millones de dólares, cifra que no ha sido confirmada por los países ricos.

Con carácter bilateral, algunos de éstos han anunciado sus contribuciones particulares, y así Francia indicó en mayo que aportará de aquí a 2013 "cerca de 1.100 millones de euros" para afianzar los procesos democráticos en Túnez y Egipto.