El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu condenó el sábado los ataques a su embajada en El Cairo y señaló que el incidente asesta "un golpe severo a los fundamentos de la paz con Israel".

El ataque a la misión diplomática a orillas del Nilo en la capital egipcia obligó a la salida de todos los diplomáticos israelíes del país, menos uno, y agravó significativamente las tensiones entre los dos países vecinos, siete meses después del derrocamiento del presidente egipcio Hosni Mubarak, el principal aliado árabe de Israel.

Las autoridades pusieron a la policía en estado de alerta después del ataque nocturno, en el que manifestantes enfurecidos irrumpieron en la embajada israelí después de derribar una barrera de cemento en torno del edificio y dejaron atrapados a seis miembros de su personal durante horas. Los agresores arrojaron por las ventanas documentos en hebreo.

Un asistente de Netanyahu dijo el sábado que el líder israelí denunció el ataque como una "violación flagrante de las normas internacionales".

Netanyahu agradeció a las autoridades egipcias por colaborar para rescatar a los seis empleados israelíes atrapados en la embajada, según el asistente, que habló a condición de guardar el anonimato por no estar autorizado a hablar con la prensa.

"El hecho de que las autoridades egipcias hayan actuado con determinación y hayan rescatado a nuestra gente debe ser tenido en cuenta y les agradecemos", dijo Netanyahu, según el asistente. "Sin embargo, Egipto no debe desconocer el golpe severo a los fundamentos de la paz con Israel y una violación flagrante de las normas internacionales".

Un alto funcionario de salud egipcio dijo que tres personas murieron durante los choques callejeros entre los manifestantes y la policía frente a la embajada, y que hubo un millar de heridos. Diecinueve manifestantes fueron arrestados.

El embajador israelí, Yitzhak Levanon, su familia y casi todo el personal y sus dependientes — unas 80 personas — fueron evacuadas durante la noche en aviones militares, según otro funcionario israelí. Solamente quedó en Egipto el embajador adjunto, agregó el funcionario, con la condición de no ser identificado debido a lo delicado del tema.

En El Cairo, el ministro de Información, Osama Haikal, afirmó que Egipto está comprometido con los tratados internacionales y la protección de misiones diplomáticas.

Haikal leyó por la TV estatal un texto dado a conocer tras una reunión de emergencia entre los generales que encabezan el país en forma interina y el gobierno civil.

El gobierno prometió a aplicar duras medidas para controlar manifestaciones futuras en la embajada, y advirtió que Egipto experimenta un "verdadero predicamento que amenaza al cuerpo mismo del estado y requiere acciones decisivas". Las cláusulas relevantes de las leyes de emergencia, muy odiadas por la población y en vigencia desde 1981, serían implementadas para "salvaguardar al estado y su prestigio", señaló.