Después de dos días de aplazamientos, la NASA lanzó el sábado dos naves gemelas hacia la Luna en la primera misión destinada a medir la gravedad y composición lunares.

Las naves no tripuladas llevan los nombres Grail-A y Grail-B, por las siglas en inglés de Recuperación de Gravedad y Laboratorio Interior, y van en un pequeño cohete Delta II para ahorrar dinero. Por eso tardarán casi cuatro meses en llegar al satélite terrestre, muchísimo más que los tres días que les llevó a los astronautas de la misión Apolo.

"No podría estar más feliz", dijo la científica principal del proyecto, María Zuber. Después de las demoras "trataba de estar lo más tranquila que pudiera".

Por su parte Ed Weiler, titular del directorio de misiones científicas de la NASA, comentó que "sencillamente, Grail es un viaje al centro de la Luna".

Las sondas no descenderán sobre la Luna sino que permanecerán en órbita, persiguiéndose en círculos. A partir de marzo, una vez que ambas estén a una órbita a 55 kilómetros (34 millas) sobre la superficie lunar, los científicos registrarán las pequeñas variaciones en distancia entre las dos para trazar todo el campo gravitatorio del satélite. Las mediciones proseguirán hasta mayo.

"Estudiarán el interior de la Luna y trazarán su campo gravitatorio con 100 a 1.000 veces mayor precisión que antes", dijo Weiler.

Simultáneamente, cuatro cámaras en cada sonda ofrecerán a los escolares en Tierra la oportunidad de pedir las fotos de la Luna que deseen. Este proyecto educativo es dirigido por Sally Ride, la primera astronauta mujer estadounidense.

El costo de la misión Grail es de 496 millones de dólares.

Se han lanzado más de cien misiones al satélite de la Tierra desde las primeras sondas de la Unión Soviética en 1959, entre ellas las seis misiones Apolo de la NASA que pusieron a doce astronautas en su superficie.

Grail es la misión número 110 a la Luna, según los registros de la NASA. Han sido lanzadas por Estados Unidos, la Unión Soviética, Japón, China e India.

Zuber, experta en ciencias planetarias en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, dijo que la medida del campo gravitatorio lunar ayudará a comprender mejor cómo el satélite se desarrolló en los últimos 4.000 millones de años. Las conclusiones también contribuirán a identificar la composición del núcleo lunar: si es hierro sólido u óxido de titanio.

Otro misterio que la misión podría ayudar a resolver, agregó, es si la Tierra tuvo alguna vez un segundo satélite más pequeño. El mes pasado, un grupo de astrónomos sugirió que las dos lunas se fusionaron en una.