La actriz y fotógrafa estadounidense Jessica Lange ha inaugurado hoy en el Centro Internacional Óscar Niemeyer de Avilés (Norte de España) "Unseen", una exposición de 78 fotografías que refleja los momentos que ha vivido en los últimos años y que responde a su "leitmotiv" particular, "la emoción".

"La emoción es lo que realmente me mueve y me transporta. Vivo un momento y decido captarlo. Saco mi cámara y hago la fotografía", ha asegurado en rueda de prensa la ganadora de dos Oscar por "Tootsie" y "Las cosas que nunca mueren".

Lange ha explicado que el sentimiento emocional lo busca también cuando se encuentra inmersa en otras artes escénicas, como el cine o teatro.

"No sabría categorizar mi obra pero toda ella se trata de una respuesta emocional a aquello que tengo ante mí", ha incidido.

La exposición de Jessica Lange en el Centro Niemeyer, que abre sus puertas mañana al público, consta de dos partes: "Things I see" y "On scene, Unseen, Mexican suites", dos retóricas visuales opuestas que narran por un lado sus viajes por todo el mundo y por otro su predilección por México.

Para Lange este país es el "más emocional" de todos por la "vida" que hay en sus calles y por la calidad de su luz "muy especial y cinematográfica", tanto de día como de noche.

También ha resaltado el valor que la fotografía en blanco y negro tiene para ella porque permite eliminar "los elementos ordinarios y comunes", observar "aquello que queda escondido" y distinguir "el momento gráfico".

La actriz estadounidense ha explicado que el mundo de la fotografía nació para ella como un deseo de "no sentirse observada" y le permite situarse tras el objetivo como una mujer "independiente".

"Es maravilloso poder deambular por las calles de forma anónima", ha insistido Lange.

La protagonista de películas "La caja de música", ha puesto de manifiesto que el francés Cartier Bresson fue el primer fotógrafo que "siguió más de cerca" en sus comienzos y ha asegurado que sentirse "enamorada" de toda su trabajo: "Toda su obra entró dentro de mí".

La actriz también dice sentirse afortunada por poder compaginar sus proyectos en el cine con sus trabajos al otro lado de la cámara, "dos mundos contrapuestos".

Fue en los años noventa cuando Jessica Lange decidió lanzarse a la fotografía, una disciplina que la había acompañado desde el principio, cuando estudió Bellas Artes en Minnesota y conoció al que sería su marido, el asturiano Paco Grande.

"Vine a Asturias con 18 años, locamente enamorada y recorrí lugares fantásticos. Pueblos que aún tengo en la memoria y que me gustaría fotografiar", ha explicado.

La artista también ha manifestado que le gustaría retratar otros paisajes de la geografía asturiana, como el amanecer de Luanco, si no tuviera compromisos que le reclaman en Los Ángeles.

Entre ellos se encuentra un proyecto, del que no ha querido desvelar ningún detalle, y la continuación de su serie de fotografías de México.

"Me gustaría hacer en un futuro una obra fotográfica no tan aleatoria, un poco más específica", ha apostillado.