Los familiares de los 40 pasajeros y tripulantes muertos cuando el Vuelo 93 cayó en una zona rural de Pensilvania hace una década fueron ensalzados por inspirar a una nueva generación de estadounidenses al mismo tiempo que mantuvieron el recuerdo de sus seres queridos.

En la ceremonia con motivo del décimo aniversario de los ataques del 11 de septiembre, casi 5.000 personas escucharon la lectura de los nombres de los pasajeros y tripulantes muertos, entre tañidos de campanas. Después, un coro ofreció varias piezas y los asistentes — entre ellos familiares, integrantes de primeros auxilios, políticos y casi 1.000 personas que acudieron a participan — escucharon respetuosamente.

"En los últimos 10 años hemos oído cómo este lugar ha sido comparado con muchos otros lugares", incluyendo El Alamo y Gettysburg, dijo el gobernador Tom Corbett en el nuevo parque consagrado al lugar en el que se estrelló el Vuelo 93. "Empero, la verdad es que este lugar no es como cualquier otro porque los ocurrido en el Vuelo 93 no fue como cualquier otro".

Corbett dijo que las víctimas "trazaron un nuevo curso, establecieron una nueva norma en el valor estadounidense".

El servicio del domingo en el Monumento al Vuelo 93, a unos 96 kilómetros (60 millas) al sudeste de Pittsburgh, tuvo lugar al mismo tiempo que las ceremonias en Nueva York y Washington, donde los otros aviones asaltados se estrellaron contra las torres del Centro de Comercio Mundial y el Pentágono.

El ex gobernador Tom Ridge, el primer director del Departamento de Seguridad Nacional, agradeció a unos 2.000 asistentes que acudieron al servicio del domingo.

"Creo que su presencia tiene hoy casi tanto valor para los familiares", dijo Ridge. "Su presencia es un poderoso mensaje reconfortante de comprensión y amor".

Los familiares dispensaron a continuación un caluroso aplauso a los visitantes.

Ridge rindió tributo a las víctimas de indicó que su conducta demostró que "los estadounidenses no viven atemorizados, vivimos en libertad".

Los asistentes observaron minutos de silencio a las 8:46 y a las 9:03 de la mañana, que fueron las horas cuando otras dos aeronaves se estrellaron contra las Torres Gemelas y a las 9:37 de la mañana cuando la tercera se estrelló contra el Pentágono.