Jörg Asmussen, quien será propuesto por Alemania para suceder a Jürgen Stark como economista jefe en el Banco Central Europeo (BCE), es un profesional con un claro perfil de tecnócrata que ha tenido un papel clave en la solución de crisis durante sus años en el Ministerio germano de Finanzas.

Al comienzo de esta legislatura, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, lo mantuvo como su "número dos" como secretario de Estado, pese a que Asmussen, de 45 años, pertenece al opositor Partido Socialdemócrata (SPD), y le encargó diseñar la estrategia para hacer frente a la crisis de la deuda griega.

Asmussen entró en el ministerio en 1996 a los 30 años, tras haber estudiado economía en Bonn con el expresidente del Bundesbank (banco central alemán) Axel Weber.

Desde entonces, ha trabajado con cinco ministros de tres partidos distintos, siempre en el terreno de la política monetaria.

Su carrera dentro del ministerio ha sido un ascenso constante: dos años después de su ingreso fue nombrado asesor del secretario de Estado, luego pasó a ser jefe de gabinete del ministro Hans Eichel, en los años de la alianza de gobierno, y durante la "gran coalición" Per Steinbrück le convirtió en secretario de Estado.

Asmussen asumió ese cargo justo en 2008, año en que estalló la crisis financiera internacional, y fue la eminencia gris de la estrategia para hacerle frente y el arquitecto del plan de salvación de los bancos alemanes.

El actual presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, es una persona bastante cercana a Asmussen.

Los dos economistas se conocen desde sus tiempos de estudiante en Bonn y Axel Weber fue profesor de ambos.

Durante el manejo de la crisis financiera, algunos críticos de Asmussen lo acusaron de ser demasiado cercano al sector financiero y de trazar una solución hecha a la medida de los bancos.

Con respecto a la posición que pueda tomar dentro del BCE, se considera que Asmussen puede ser más abierto a la política de compra de títulos de deuda soberana de países en problemas que lo que aparentemente era su antecesor, Jürgen Stark.

Las más recientes declaraciones de Asmussen sobre la crisis griega, sin embargo, fueron bastante duras y en ellas, durante un acto celebrado en Berlín, conminó a Atenas a hacer sus deberes en el curso de las próximas dos semanas.

"De lo contrario, no podremos hacer el segundo desembolso", dijo Asmussen.

Stark, de 63 años, dimitió cuando aún le quedaban más de dos años y medio de mandato.

En un comunicado oficial, el BCE explicó que lo hacía por "motivos personales", pero los medios de comunicación achacaron su renuncia a las discrepancias con otros miembros de los órganos del gobierno de la institución que preside el francés Jean-Claude Trichet.