Armas vinculadas a un fallido operativo federal que permitió que éstas se vendieran a traficantes mexicanos fueron recuperadas en otra escena de un delito en Arizona, de acuerdo con autoridades federales y estatales.

El diario The Arizona Republic (http://bit.ly/oB98j1) informó el sábado que se encontraron dos armas de fuego en la parte trasera de un auto robado el año pasado en Maricopa que había chocado contra dos vehículos del Departamento de Seguridad Pública de Arizona.

Agentes federales contactaron al DSP esta semana y dijeron que un rastreo de las armas reveló que eran parte de una investigación de la Oficina para el control de Alcohol, Tabaco, Armas de fuego y Explosivos (ATF) en 2009 que puso en manos de criminales mexicanos cientos de armas compradas en tiendas de Arizona.

La investigación fue conocida como la operación "Fast and Furious" (Rápido y furioso), tomando el título de una película.

Dos armas también fueron recuperadas en diciembre en un tiroteo en Río Rico, donde fue asesinado un agente de la Patrulla Fronteriza.

Una investigación del Congreso sobre el programa ha revelado evidencia de que la ATF perdió la pista de una gran parte de las más de 2.000 armas vinculadas con la operación. El Secretario de Justicia Eric Holder solicitó la investigación que ahora adelanta la oficina del Inspector General del Departamento de Justicia.

El senador John McCain, republicano por Arizona, pidió una audiencia del Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales lo más pronto posible sobre la operación rápido y furioso.

McCain, miembro del comité, escribió en una carta que el panel debe "asegurarse de que no persista más daño por esta operación".

De acuerdo con un informe compilado por dos comités del Congreso que investigan la operación, 122 armas han sido recuperadas en 48 escenas de crímenes en México.

Adicionalmente, un número indeterminado de armas vinculadas a Rápido y Furioso se recuperaron a principios de este año cuando las autoridades mexicanas allanaron un complejo en el estado de Michoacán para detener a miembros del cartel La Familia.

El informe conjunto del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental y el Comité Judicial del Senado también detalla cómo las armas de la operación de la ATF se utilizaron en el secuestro y asesinato del hermano de un funcionario mexicano.

No está claro cuántas armas de Arizona llegaron a México. La operación Rápido y Furioso era parte de una fuerza especial de varias agencias federales para combatir el tráfico de drogas con el objetivo de rastrear las ventas de armas a compradores que servían como intermediarios de los cárteles mexicanos.

Tres agentes de la ATF en Phoenix le dijeron al Congreso que en vez de interceptar a estos compradores, les ordenaron vigilar las ventas y rastrear las armas hasta llegar a la cadena de mando de los cárteles.

Los agentes dijeron que se vendieron hasta 1.800 armas y hasta dos terceras partes de ellas ingresaron de contrabando a México después de que les perdieron la pista. El objetivo de la operación consistía en utilizar grabaciones de esos testaferros para atrapar a los cabecillas de los carteles.

Funcionarios del DSP de Arizona dijeron que el delito en Maricopa ocurrió en marzo de 2010 cuando el comando contra robo de vehículos de motor intentó detener un camión que llevaba dos ciudadanos mexicanos.

El conductor se negó a detenerse, y los oficiales usaron sus vehículos para bloquear el camino. Dentro del vehículo, los agentes recuperaron una pistola y un rifle del tipo AK-47.

"Se encontró, después de los hechos, que las armas eran parte de la Operación Rápido y Furioso", dijo el portavoz del DSP Bart Graves, quien agregó que, de hecho, las armas tuvieron poco que ver con el incidente.

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Con información de: The Arizona Republic, http://www.azcentral.com