Los problemas que desmoronaron los precios de las acciones durante todo el verano boreal no parecen cerca de resolverse, y los títulos cayeron pronunciadamente el viernes, con lo que se borraron todas las ganancias que habían obtenido en la semana.

Los temores crecientes a las consecuencias de la crisis de deuda en Europa desencadenaron el desplome. En busca de refugio, los inversionistas se lanzaron a comprar bonos del Tesoro a 10 años, cuyos rendimientos se hundieron a su nivel más bajo en cinco décadas.

El promedio industrial Dow Jones tuvo su declinación más pronunciada en más de tres semanas, un periodo que estuvo marcado por vaivenes abruptos en los precios y en el ánimo de los inversionistas.

Al cierre, el Dow cayó 303,68 puntos, el 2,7%, a 10.992,13. En varios momentos, el índice más selecto del mercado bursátil se acercó a una declinación de 400 puntos durante las operaciones vespertinas.

El Standard & Poor's de 500 acciones decreció 31,67 unidades o 2,7%, a 1.154,23. El índice compuesto Nasdaq bajó 61,15 enteros, el 2,4%, a 2.467,99.

La renuncia de un alto funcionario del Banco Central Europeo reveló las divisiones profundas sobre la forma de resolver los problemas económicos del continente.

Los inversionistas temen que alguna de las endeudadas economías europeas pueda colapsar. Ello provocaría pánico en el sistema bancario global y dificultaría las solicitudes de préstamo para algunos de los países de Europa que enfrentan una posible moratoria.

Semejante resultado en la crisis de deuda hundiría probablemente a la economía mundial otra vez en una recesión.

En Estados Unidos, la economía enfrenta un crecimiento más aletargado y una tasa de desempleo que sigue siendo alta. El presidente Barack Obama presentó el jueves por la noche un programa de 447.000 millones de dólares para generar empleo, pero no hay convencimiento en Wall Street de que la propuesta pueda ser aprobada en un Congreso dividido.

Casi seis acciones cayeron por cada título que subió.

"Los mercados suelen vacilar entre el temor y la codicia, y hoy están bajando principalmente por la parte del miedo", dijo Kim Caughey Forrest, analista investigadora de Fort Pitt Capital Group.

Los tres principales indicadores bajaron en la semana. El Dow perdió más de 2% y ha descendido en cinco de las últimas seis semanas, así como en cuatro de las cinco sesiones más recientes.

El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años se hundió a su nivel más bajo desde que el Banco de la Reserva Federal de San Luis comenzó a llevar el registro diario, en 1962. Cayó a 1,93%, respecto del 1,99% observado al cierre del jueves.

Las noticias sobre la renuncia de Juergen Stark, el principal economista del Banco Central Europeo, surgieron poco después de la apertura de los mercados estadounidenses. Stark defendía el aumento en las tasas de interés. Distintos reportes señalaron que se marchó porque se oponía a que el banco realizara compras extensas de instrumentos de deuda emitidos por naciones-miembro sumamente endeudadas.

La dimisión asustó a los inversionistas porque el desenlace de la crisis de deuda en Europa podría determinar si la economía estadounidense se recupera o vuelve a caer en una recesión, dijo Andrew Goldberg, estratega de mercado de J.P. Morgan Funds.

Las bolsas europeas cayeron también. El CAC-40 de Francia y el Dax alemán descendieron alrededor de 4%. El FTSE londinense decreció más de 2%.

El crudo de referencia descendió 1,81 dólar, el 2%, para cerrar en 87,24 dólares por barril en Nueva York. En el mercado ICE de Londres, el Brent del Mar del Norte descendió 1,78 dólar, a 122,77 por barril.

Casi seis acciones bajaron por cada título que subió en la Bolsa de Valores de Nueva York. El volumen de operaciones fue relativamente alto, de 4.800 millones de títulos.