El presidente Bashar Assad recibió el sábado al titular de la Liga Arabe en Damasco para debatir la forma de poner fin al derramamiento de sangre en el país, mientras los activistas reportaban al menos otros cinco muertos a causa de la represión del gobierno.

Nabil Elaraby debía llegar el miércoles, pero la visita fue aplazada a pedido de Siria en lo que pareció un indicio de la alarma creciente del gobierno por las críticas externas.

"Me dio un panorama de la situación y me mostró una serie de medidas tomadas por el gobierno sirio enfocadas en un diálogo nacional", dijo Elaraby en una declaración después del encuentro.

Calificó el diálogo como "una conversación franca" pero no dio detalles.

Asimismo el sábado el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, con sede en Londres, dijo que las fuerzas de seguridad mataron a por lo menos cinco personas en la ciudad de Homs.

Las protestas en Siria comenzaron hace seis meses con modestos reclamos de reformas, pero a medida que se intensifica la represión, que según las Naciones Unidas ha causado 2.200 muertes, los manifestantes exigen ahora la caída del régimen.

En un cambio radical, los manifestantes han empezado a solicitar algún tipo de ayuda exterior, aunque no necesariamente acciones militares como la intervención de la OTAN que ayudó a derrocar el gobierno de Libia. En cambio reclaman misiones de observación y monitores de derechos humanos para detener los ataques contra civiles.

"¡Queremos protección internacional!", solicitaron los manifestantes en varias ciudades al salir a las calles como todos los viernes después de las oraciones musulmanas, pese a la certeza de que los soldados los recibirán a balazos.

En Viena, un grupo de emigrantes constituyó una organización en apoyo al derrocamiento del régimen.

La Unión de Sirios en el Extranjero emitió una declaración tras deliberar durante un día en la cual señaló que su objetivo era "asumir una posición inconfundible contra el régimen de Assad".

Añadió que el grupo "apoya la revolución mediante el derrocamiento del régimen sirio y la creación de un estado democrático pluripartidista".

El vocero de la Unión, Amer Alkhatib, dijo que los grupos reunidos en Viena representan entre 10.000 y 15.000 emigrantes sirios residentes en 15 países europeos.

Las condenas y sanciones internacionales han hecho poco para detener la represión.

El régimen ha cerrado prácticamente el país a los extranjeros aduciendo que la agitación se debe a terroristas y matones que quieren destruir Siria.