Los líderes del Africa oriental prometieron el viernes invertir en la búsqueda de solución a las sequías reiteradas que han dejado a 13 millones de personas dependientes de la asistencia alimenticia, pero apenas tocaron el tema de la corrupción que, según los activistas, es parcialmente culpable por la hambruna generalizada.

Los expertos han dicho desde hace tiempo que la gestión pública, y no la lluvia, es la cuestión clave para prevenir esa hambruna.

El economista Jeffrey Sachs dijo que el envío de ayuda alimenticia podría costar hasta diez veces la suma que podría invertirse para hacer productiva una región. Habló en una conferencia de dos días, patrocinada por las Naciones Unidas, destinada a buscar soluciones permanentes a los desastres causados por las sequías recurrentes en la saliente del Africa.

"Si vemos a largo plazo, la idea de ir simplemente de crisis en crisis, de devastación en devastación, es la más costosa de todas", advirtió Sachs, director del Instituto de la Tierra en la Universidad de Columbia en Nueva York. "Por supuesto es costosa en términos de tragedia humana, pero también en términos financieros".

Una declaración emitida por líderes del Africa oriental al término de la cumbre dijo que las naciones debían invertir en una mejor irrigación y ayudar a reconstruir los ecosistemas dañados, dos medidas vitales para prevenir sufrimientos en el futuro. La respuesta a la hambruna ha variado ampliamente entre un gobierno y otro.

Pero los líderes hablaron poco de combatir la corrupción. Kenia, por ejemplo, tenía un programa financiado por el Banco Mundial para ayudar a las zonas áridas a resistir la sequía, pero fue suspendido después que desaparecieron cuatro millones de dólares.

Un grupo de donantes en la conferencia criticó a la Junta Nacional de Cereales y Productos Alimenticios, organismo oficial de Kenia, aduciendo que su manipulación de precios significaba que los kenianos hambrientos pagan un 70% más por el maíz que los precios del mercado mundial.

Los gobiernos deben asumir mayor responsabilidad para responder al desastre, dijo Oxfam.

"La responsabilidad política para enfrentar la sequía y contener los desastres depende de los gobiernos, pero no siempre han cumplido lo prometido", afirmó Philippa Crosland-Taylor, subdirectora regional de Oxfam para el Africa oriental y central. "Muchos gobiernos tienen buenas políticas en los papeles, pero no las han implementado plenamente".

La declaración también instó a las Naciones Unidas que considere afianzar el mandato de los efectivos de mantenimiento de la paz en Somalia y despachar soldados de la ONU a la devastada región.

Somalia es la nación más afectada por la sequía. La guerra civil de veinte años ha producido hambruna en algunas áreas y los insurgentes niegan el acceso a muchas agencias de asistencia.

La declaración fue firmada por los presidentes de Somalia, Tanzania, Sudán del Sur y Kenia, los primeros ministros de Ruanda y Etiopía, y el vicepresidente de Burundi.