Los líderes financieros de las economías más desarrolladas del mundo discutían el viernes cómo reanimar sus economías en momentos en que las tasas de interés son mínimas y las deudas gubernamentales abultadas.

El llamado Grupo de los Siete — Estados Unidos, Canadá, Japón, Reino Unido, Francia, Italia y Alemania — enfrentan un desafío similar. La recuperación económica que comenzó hace poco más de un año se está desinflando, pero la capacidad de los gobiernos para impulsar el crecimiento se ve afectada debido a que la crisis financiera abultó sus déficit.

Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, instó a las autoridades a tomar medidas concertadas pronto. "La clave es actuar con convicción y urgencia para enfrentar los desafíos actuales", dijo en Londres antes de viajar a la reunión del G7 en Marsella.

Pero está en duda que los ministros de finanzas y los titulares de los bancos centrales concreten dicha unidad ya que las naciones promueven soluciones distintas a la crisis.

El secretario del tesoro estadounidense Timothy Geithner sugirió que no habrá una acción concertada después de las conversaciones. "No creo que podamos esperar de esta reunión ningún cambio drástico", dijo Geithner en una entrevista con Bloomberg TV.

Mientras el presidente estadounidense Barack Obama proponía el jueves un plan de 447.000 millones de dólares para crear empleos, Geithner, en una columna en el diario londinense Financial Times, exhortaba a las naciones con deudas menores a reducir sus campañas de austeridad para impulsar la economía mundial.

Ese argumento podría no encontrar eco en Marsella.

Alemania, que capeó el temporal financiero mejor que la mayoría de las economías desarrolladas, descartó eliminar las reducciones de costos en favor de un estímulo. Días atrás, el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, sostuvo también en el Financial Times que la austeridad era el único modo de que las economías de la eurozona volvieran a crecer.

La mayoría de las demás naciones europeas tienen menos alternativas para revivir sus economías con gastos extra.

De todos los estados del G7, Italia se ha visto más envuelta en la tormenta de la deuda. La deuda del gobierno es una de las mayores de Europa y sus tasas de préstamo han subido en las últimas semanas mientras los inversionistas temen que a la larga necesiten un rescate financiero al igual que Grecia, Irlanda y Portugal.