Las cancioncitas pegajosas y los discursos con tono profético en las radios y televisoras de todos los aspirantes a la presidencia y cientos de cargos de elección popular que condujeron a los guatemaltecos al hartazgo llegarán el domingo al momento culminante cuando acudan a votar.

A pesar de que el bombardeo de mensajes visuales, radiales, por internet o teléfono celular no tuvo precedentes, hay quienes creen que desde el comienzo hubo factores, intencionados o no, que beneficiaron al general retirado Otto Pérez Molina, que se vislumbra como favorito para ganar la presidencia.

Espacios mediáticos desproporcionados a su campaña, decisiones sospechosamente expeditas de autoridades con aparentes nexos con su partido y un incondicional y generoso apoyo de financistas que le permitieron invadir con propaganda prácticamente todos los ámbitos posibles, son algunos factores que analistas evidencian como señales de que los dados estuvieron cargados a su favor.

Por ejemplo, Miguel González, el director de Sala de Prensa, una organización no gubernamental enfocada en capacitar a periodistas y publica una revista en la que analiza al resto de medios de comunicación, dijo que Pérez Molina garantiza la preservación de privilegios de los que gozan los grandes empresarios .

"Él habla de no incrementar impuestos lo cual favorece a los empresarios y los medios también son empresas. No habla de impulsar una reforma política, hace un planteamiento de reducir la violencia en un 20% en cuatro años de gobierno, su propuesta es poco profunda y no ha dado tiempo de revisarla", señaló.

Señaló que hubo cierto alineamiento de facto entre los principales medios de comunicación para no cuestionarlo y hacerlo destacar entre el resto de rivales.

"Una muestra de eso fue que en los dos foros públicos más vistos y televisados solamente se invitó a los tres candidatos punteros de la elección" y excluyeron a siete, expuso González.

Iduvina Hernández, directora de la no gubernamental Seguridad en Democracia, señaló el vínculo que parece existir entre la presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE) María Eugenia Villagrán y Pérez Molina, que presuntamente pudo haber actuado para favorecerlo.

El Partido Patriota, del militar retirado, fue el primero en inscribir candidatos después de la convocatoria a elecciones en mayo. Diez días después el TSE completó la gestión.

Cuando la ex esposa del presidente Alvaro Colom, Sandra Torres, buscó su inscripción como candidata del oficialismo, el Registro de Ciudadanos tardó seis semanas para notificarle que era rechazada. Un plazo similar le tomó al ente adscrito al TSE en resolver la solicitud de Harold Caballeros, que al inicio de la campaña parecía tener empuje para lograr un puesto relevante en la contienda.

Las autoridades han argumentado que las resoluciones se dieron dentro de los plazos de ley.

Además, Hernández aseguró que la presidenta del Tribunal "es la esposa del general retirado Roberto Letona, amigo y compañero de promoción de Pérez Molina". Ambos se graduaron de la Escuela Politécnica, donde se forman los oficiales del ejército, en 1969.

Villagrán "llegó allí con una función: impedir la inscripción de Sandra Torres y lo logró" sostuvo la activista.

Repetidos intentos de consultar a Villagrán al respecto no dieron resultados. En el TSE respondieron que la presidenta no concedería entrevistas ni aparecería ante los medios hasta el día de las votaciones. Tampoco los candidatos del partido Patriota concedieron entrevistas.

En cuanto a la propaganda, el PP excedió en 1,3 millones de dólares el techo de 6 millones de dólares que se impuso a las campañas, informó el viernes el TSE. Varias veces fueron multados por ignorar esas regulaciones.

Además, la presidenta del TSE también es hermana de Francisco Villagrán, un diplomático de carrera a quien Pérez Molina ha dicho que lo nombrará como su ministro de Relaciones Exteriores si gana la presidencia.

Al respecto, Villagrán declaró a The Associated Press que "no tengo ninguna afiliación ni la he tenido" con el partido Patriota. Recordó que "el presidente Álvaro Colom también anunció mi nombre como ministro de relaciones exteriores siendo aún candidato".

El diplomático sostuvo que "no he recibido ninguna propuesta ni invitación a ocupar algún cargo en el Partido Patriota" pero agregó que "desde luego que consideraría una posición diplomática con el gobierno que resulte electo".

Sin embargo, el director de la organización Doses, que analiza el comportamiento de los medios guatemaltecos, Gustavo Berganza, descartó que haya existido una "conspiración universal" para favorecer la candidatura del general retirado y atribuyó su repunte al desempeño que tuvo durante la campaña.

"Por ejemplo, en el caso del candidato (Eduardo) Suger no tuvo financiamiento lo que obstaculizó su crecimiento, además fue un candidato inepto en términos mercadológicos, no supo leer las necesidades de la gente y adaptarse a ese lenguaje de mercado".

"En el caso de (Manuel) Baldizón, tiene un instinto como para identificar la opinión pública latente, identifica fobias que la gente no expresa a nivel consiente pero que están allí", señaló.

Pérez Molina alcanzó en la más reciente encuesta preelectoral un 48% de intención de voto; Baldizón, su más cercano contendiente, está rezagado 30 puntos porcentuales y Suger, quien figura tercer, está 38 puntos por detrás.