Los restos de Mahadeo Sadloo, un seguidor del expresidente de Honduras Manuel Zelaya asesinado el miércoles, fueron enterrados hoy entre la consternación de centenares de zelayistas que exigieron justicia tras condenar el hecho.

"Justicia" y "asesinos", coreaban entre otras consignas los centenares de miembros del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), cuyo coordinador general es Zelaya, durante las honras fúnebres de Sadloo, conocido en Tegucigalpa como "Emo".

Sadloo, de origen indio, fue asesinado de cinco disparos por un desconocido en su pequeño negocio de venta de neumáticos, según fuentes médicas y de la Policía.

Durante su velatorio en la sede del Colegio de Profesores de Educación Media de Honduras (Copemh), un presunto policía infiltrado fue descubierto por miembros del FNRP, que lo golpearon, lo despojaron de su ropa y lo expulsaron del sitio en calzoncillos.

Zelaya, quien calificó la muerte de Sadloo como "un asesinato político", exigió este jueves antes del sepelio: "Basta ya de tanta doble moral y tanto engaño en Honduras".

Agregó que con el asesinato de Sadloo "se viene abajo" el Acuerdo de Cartagena suscrito en mayo pasado en Colombia por él con el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, que agilizó su regreso al país tras el golpe de Estado que lo derrocó el 28 de junio de 2009.

Ya en junio pasado Zelaya denunció que la decisión de un juez de Tegucigalpa de dictar el arresto domiciliario e imponer una fianza de 1,4 millones de dólares a su exministro de la Presidencia Enrique Flores, por casos de presunta corrupción, constituía una "violación" al Acuerdo de Cartagena.

"Vamos a reivindicar el nombre de 'Emo' y este asesinato no va quedar impune", advirtió Zelaya, quien también hizo un llamamiento a los hondureños en resistencia "a mantenerse unidos".

"No queremos más muertes, no queremos más perseguidos políticos, queremos un país en el que podamos encontrar los mejores derroteros para nuestra sociedad", añadió.

Lobo lamentó el miércoles el asesinato de Sadloo y prometió que el crimen será investigado para determinar si fue por cuestiones políticas o de otra índole.

"No hay ningún interés en perseguir políticamente a nadie, mucho menos quitarle la vida", subrayó Lobo en declaraciones a los periodistas en la Casa Presidencial, acompañado del ministro de Seguridad, Óscar Álvarez, y el Director de Investigación Criminal, Marco Tulio Palma, entre otros funcionarios.

Según datos divulgados el pasado julio por el Comisionado de Derechos Humanos en Honduras, Ramón Custodio, el país registró en 2010 una tasa de 77,5 muertes violentas por cada 100.000 habitantes, "casi nueve veces" la tasa mundial de 8,8 muertes por cada 100.000 habitantes.

Zelaya calificó el miércoles como una "declaración de guerra" hacia él y sus seguidores el asesinato de Sadloo, quien en un testimonio ante el Comité para la Defensa de los Derechos Humanos (Codeh, privado) había denunciado ser víctima de agresión física en varias ocasiones por parte de la seguridad del expresidente.

En el testimonio, difundido por medios locales de prensa, Sadloo aseguró que en varias ocasiones en Tegucigalpa y otras ciudades del país, cuando acompañaba a Zelaya, sus guardias le "reprimieron" y "golpearon", algunas veces con "codazos" en "el estómago y la quijada".

El FNRP indicó este jueves en un comunicado que la muerte de Sadloo "es un nuevo acto de terror y un crimen político con el que se intenta desmovilizar y desmoralizar a la Resistencia Popular".

A pocos metros del velatorio de Sadloo decenas de jóvenes quemaron neumáticos, rompieron semáforos y causaron otros daños materiales en un bulevar de la capital hondureña, donde también obstaculizaron el tráfico durante varias horas.