El Producto Interior Bruto (PIB) de Japón se contrajo un 2,1 por ciento a ritmo anual, entre abril y junio, según la revisión a la baja dada a conocer hoy por el Gobierno japonés, que inicialmente había previsto el 1,3 por ciento.

Respecto al trimestre anterior el PIB se contrajo un 0,5 por ciento, dos décimas más del dato preliminar que el Gobierno había anunciado el mes pasado.

En términos nominales, la contracción fue del 6 por ciento interanual, tres décimas más del dato inicial, y del 1,5 por ciento respecto al trimestre enero-marzo, frente al 1,4 señalado anteriormente.

El dato revisado refleja un impacto mayor de lo esperado del terremoto de marzo en la inversión empresarial y confirma el tercer trimestre consecutivo de descenso en el crecimiento de la economía del país asiático, técnicamente en recesión.

La revisión a la baja del dato del PIB era esperada por los analistas tras conocerse la caída de la inversión corporativa y está en línea con la prevista por los expertos consultados por el diario económico Nikkei, que habían previsto una contracción del 2,1 por ciento interanual.

Una de las principales razones de la rebaja fue la revisión del dato de inversiones privadas de no residentes, que decreció un 0,9 por ciento, frente al incremento del 0,2 por ciento que reflejaba el informe anterior.

Aunque la economía nipona ha registrado el tercer trimestre consecutivo de contracción, los analistas se muestran moderadamente optimistas con vistas a los próximos tres meses, ya que esperan que se intensifique la reconstrucción en las zonas devastadas por el desastre de marzo y que ésta apuntale la demanda.

Sin embargo, señalan que la reciente fortaleza del yen y el debilitamiento de la demanda en Europa y EEUU suponen un escollo para la economía nipona, que depende en un 40 por ciento de las exportaciones.