El exgobernador de Nuevo México (EE.UU) Bill Richardson dijo hoy que permanecerá en La Habana hasta tanto pueda ver personalmente a su compatriota Alan Gross, condenado en Cuba a 15 años de prisión por participar en "planes subversivos".

Richardson declaró a periodistas que mantuvo una conversación con el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, "muy positiva, de tres horas", pero que éste le dijo que "no iba a ser posible" visitar a Gross.

El exgobernador subrayó que seguirá en Cuba "hasta cumplir" la promesa que hizo a la esposa del contratista estadounidense, Judy Gross, de que lo iba a visitar en la prisión.

Richardson señaló que el canciller Rodríguez salió de viaje este viernes, pero por poco tiempo y que esperará a su regreso para continuar las gestiones (el canciller se encuentea hoy en Caracas para una reunión de la ALBA).

El exgobernador, que también embajador de EE.UU. ante Naciones Unidas bajo la presidencia de Bill Clinton, ya viajó a Cuba en agosto de 2010 con el fin de convencer al Gobierno de La Habana de que libere a Gross.

"Está enfermo el hombre (Alan Gross), está deprimido (...). No quiero especular, yo quiero resolver este problema y espero que pronto se resuelva, estaré aquí hasta cumplir mi promesa con la esposa de Alan Gross", remarcó.

De acuerdo con medios de prensa de EE.UU., Richardson, quien ha intercedido anteriormente en casos similares en otros países, viajó a Cuba por invitación del Gobierno para tratar la situación del contratista.

Gross, de 62 años, que fue detenido en Cuba en diciembre de 2009 por distribuir material tecnológico a una comunidad judía de la isla, trabajaba para la empresa Development Alternatives (DAI), una subcontratista de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (Usaid) dedicada a labores de desarrollo en otros países.

Su detención se convirtió en un nuevo motivo de fricción entre los Gobiernos de Cuba y Estados Unidos, que no tienen relaciones diplomáticas desde 1961 y arrastran una enemistad desde hace más de medio siglo.

Richardson, opinó este viernes que "lo más importante para mejorar las relaciones entre EE.UU. y Cuba es la salida de Alan Gross".

"Si sale Alan Gross, estoy seguro que van a mejorarse las relaciones en muchas áreas, pero desgraciadamente eso es lo que nos detiene ahora. Espero antes de irme tratar de hacer progreso en esas áreas", añadió.

Richardson tiene previsto entrevistarse mañana sábado con el cardenal y arzobispo de La Habana, Jaime Ortega, dijeron a Efe fuentes eclesiásticas.

A principios de agosto pasado, el Tribunal Supremo Popular de Cuba, máxima instancia de la Justicia en el país, ratificó la sentencia de 15 años impuesta a Gross en marzo y desestimó su apelación.

Cuba considera que Gross participó en un supuesto "proyecto subversivo" de Washington dirigido a "promover acciones desestabilizadoras" y a "subvertir el orden constitucional" en la isla.

El Gobierno estadounidense siempre ha mantenido que Gross es inocente, ha tachado de "injusta" la condena impuesta por los tribunales cubanos y ha insistido en exigir a Cuba su liberación "inmediata e incondicional".

Desde la celebración del juicio en marzo, diversas personalidades estadounidenses se han interesado por el caso ante las autoridades cubanas, entre ellas el expresidente Jimmy Carter, quien ese mismo mes visitó a Gross durante un viaje que realizó a la isla.

Carter dijo entonces que confiaba en que se atendiera su apelación ante el Tribunal Supremo, o se emitiera una orden ejecutiva para concederle un indulto o la liberación por motivos humanitarios, considerando que la hija y la madre de Gross están muy enfermas.