El presidente colombiano Juan Manuel Santos aseguró el viernes que iría él mismo a prisión antes de permitir que Ecuador arreste a seis altos oficiales de las fuerzas de Colombia implicados en el ataque militar contra un campamento clandestino de las FARC en que murieron 25 personas.

El jueves, seis uniformados colombianos de alto rango, entre ellos el actual director de la Policía Nacional, general Oscar Naranjo, quedaron sujetos a una orden de captura por el operativo militar que terminó con la vida --hace tres años y medio-- del jefe guerrillero Raúl Reyes y dos docenas de personas más.

"Primero me voy yo a la cárcel que ellos", sostuvo el presidente en relación con la noticia de que seis oficiales colombianos fueron sindicados por una corte de Sucumbíos, Ecuador.

Santos recordó a finales del 2009 ese mismo tribunal dictó una orden de captura en su contra e insistió en que todos los comandantes que participaron en la Operación Fénix "pueden estar absolutamente tranquilos" respecto a la petición del tribunal ecuatoriano.

El jefe de Estado colombiano, durante una ceremonia militar en Bogotá, enfatizó en que "nosotros no reconocemos esa jurisdicción (ecuatoriana porque la Operación Fénix) fue una acción de Estado; eso lo hemos dicho muchas veces y seguiremos insistiendo en esa tesis".

Para Santos, "no hay la menor posibilidad de que ese tribunal o ese juez pueda de alguna forma perjudicar o hacerles mal a unos generales que fueron ademas héroes de la patria con lo que hicieron".

En declaraciones telefónicas a la AP en Ecuador, el abogado Wálter Lombeida, defensor de oficio de los colombianos sindicados, destacó que "es una orden de captura que busca que los implicados se presenten a la audiencia de juzgamiento". Aclaró que la orden es válida solamente en Ecuador.

"La audiencia de juzgamiento era el lunes pero como no se presentaron la Corte ordenó su captura para que comparezcan", explicó el jurista.

Aseguró que ni los seis implicados, ni integrantes de la misión diplomática o gobierno colombiano se han puesto en contacto con él, y que seguirá la defensa de oficio, tal como lo ha venido haciendo.

Lombeida destacó que sobre quienes pesa esa orden de captura son el director de la Policía colombiana, general Oscar Naranjo; los generales retirados Freddy Padilla De León (ex comandante de las Fuerzas Militares), Mario Montoya (ex comandante del Ejército), Guillermo Barrera (ex comandante de la Armada) y Jorge Ballesteros (ex comandante de la Fuerza Aérea) y el coronel Camilo Alvarez.

Una fuente de la Fiscalía ecuatoriana, que pidió no ser identificada por no estar autorizada para hacer declaraciones de prensa, aclaró que "cuando se gira la orden de captura no se aplican los convenios y tratados internacionales que permitirían capturar a alguien. Sólo se les podría detener al momento en que ellos ingresen al país".

Colombia siempre ha desconocido el proceso judicial emprendida por Ecuador.

El caso judicial se originó el 1 de marzo del 2008 cuando un grupo de militares colombianos ingresó a suelo ecuatoriano para atacar un campamento de la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que estaba instalado clandestinamente cerca de la frontera. En la acción murieron Raúl Reyes y otras 23 personas, entre ellas, cuatro mexicanos y un ecuatoriano.

La Embajada de Ecuador en Colombia aseguró en un comunicado que las relaciones entre los dos países "son buenas", pero que la decisión del tribunal de Sucumbíos "es independiente".

Para Ecuador, "la crisis por el ataque de Angostura se considera superada, toda vez que Colombia ha ofrecido plenas disculpas por lo ocurrido y ha prometido que no volverá a suceder algo parecido".

El ex presidente colombiano Alvaro Uribe (2002-2010), en declaraciones a la cadena radial RCN, expresó que "el país tiene que seguir con toda firmeza defendiendo a nuestros comandantes".

"Nosotros asumimos toda la responsabilidad, los seis operativos contra Reyes, incluido por supuesto aquel final que lo abatió, fueron siempre operativos que se adelantaron bajo mi responsabilidad", agregó Uribe.

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El periodista de The Associated Press en Quito, Ecuador, Gonzalo Solano colaboró con este despacho.