El alcalde de Los Angeles, Antonio Villaraigosa, encabezó el viernes una ceremonia de conmemoración del décimo aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre, en la que participó en primera fila el alcalde de la capital mexicana Marcelo Ebrard.

Durante la ceremonia de más de una hora realizada afuera del ayuntamiento, en unas escalinatas que dan a un área verde, se recordó a las víctimas de los ataques terroristas, los bomberos que murieron por salvar las vidas de otros, la reacción unida del pueblo estadounidense y se hizo un llamado para seguir alertas ante la posibilidad de nuevas agresiones.

"Recordamos a aquellos que murieron y arriesgaron sus vidas y hallamos consuelo al saber que ellos estuvieron totalmente conscientes de que en juego estaban los valores que nosotros, los estadounidenses, amamos tanto", dijo el alcalde, durante la ceremonia a la que asistieron mayormente policías y bomberos.

En la conmemoración también participaron el flamante jefe del Departamento de Bomberos de Los Angeles, Brian Cummings; el jefe del Departamento de Policía de Los Angeles, Charlie Beck; el presidente del Concejo Eric Garcetti; y Bradley Burlingame, hermano de Charles Burlingame, piloto del vuelo 77 de American Airlines, que chocó contra el Pentágono.

Ebrard, quien no habló durante la ceremonia, se sentó al lado de su prometida Rosalinda Bueso, ex embajadora de Honduras en México. La presencia del funcionario mexicano sorprendió a muchos. Su nombre tampoco apareció en el programa.

"Estoy en una visita oficial. Llegué hoy y me voy mañana", explicó brevemente Ebrard al final de la ceremonia. "Hace un año, Villaraigosa estuvo en México por la celebración del bicentenario (de la independencia de México) y ahora yo estoy aquí como invitado".

Al resaltar a los héroes tras los ataques, Villaraigosa dijo que de las 2.998 vidas que cobró el ataque, 411 fueron los primeros rescatistas y bomberos. Señaló que el municipio ha redoblado su seguridad pública en la que es la segunda ciudad más importante del país.

"Nuestras alianzas sin precedentes con agencias federales y regionales hacen a nuestra ciudad un modelo mundial de la seguridad", manifestó el alcalde. "Hemos logrado todo esto a la vez que mantenemos las virtudes de libertad e igualdad y los ideales de tolerancia y respeto que permiten que cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, budistas y varias otros creyentes vivan en paz entre sí".

Garcetti recordó que durante los peores ataques en suelo estadounidense, él y otros funcionarios fueron llevados a un refugio subterráneo del ayuntamiento, diseñado para este tipo de emergencias.

"El domingo se celebra el décimo aniversario de una serie de ataques chocantes y sin sentido que tomó las vidas miles de inocentes, que removió nuestra nación desde su raíz, y conllevó a guerras en el extranjero", dijo el concejal. "Hoy, una nueva torre está levantándose de los escombros en el centro de Nueva York ... El sello de nuestra gran nación reza: E Pluribus Unum, de muchos, uno. Comprometámonos con este credo"

El jefe de policía hizo un llamado para seguir atentos y mantener segura la ciudad.

"Recordar no es suficiente, debemos de recordarlos actuando", puntualizó Beck. "Y todo lo que hagamos debe de ser para que la ciudad sea más segura. Cuando vean algo, digan algo. Debemos de cuidarnos el uno al otro".

La ceremonia comenzó con el himno nacional, luego procedió con discursos, una bendición, homenajes con trompeta, gaitas y el sobrevuelo de tres helicópteros y el canto "God Bless America".

Burlingame cerró la ceremonia recordando que su hermano Charles murió un día antes de cumplir 52 años.