El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, criticó hoy que Estados Unidos acuse a funcionarios y militares venezolanos de apoyar a la guerrilla colombiana y al narcotráfico, y aseguró que es parte de una campaña de desprestigio contra gobiernos de América Latina.

"Hay todo un proceso de construcción de falsedades e información equivocada para intentar dañar la imagen de los gobiernos", dijo Linera en rueda de prensa.

El vicepresidente afirmó que "cualquier gobierno tiene la obligación de actuar contra quien sea", pero si las denuncias se sustentan en información "precisa y verificada".

"Pero por lo general las acusaciones vienen por informes de fuentes no especificadas, cuyo objetivo no es ayudar a la lucha contra el narcotráfico, sino dañar la imagen y la propia estabilidad política de los gobiernos en muchas partes de América Latina y el mundo", añadió.

Los acusados por Washington son el general Cliver Alcalá, de la Cuarta División Blindada del Ejército de Venezuela; Freddy Bernal, legislador del Partido Socialista Unido; Amílcar Figueroa, presidente alterno del Parlamento Latinoamericano, y Ramón Madriz, funcionario del servicio de inteligencia venezolano.

El presidente boliviano, Evo Morales, amigo y aliado del mandatario venezolano, Hugo Chávez, acusa a Washington de usar la lucha contra el narcotráfico con fines políticos y montar campañas mediáticas para "estigmatizar" a este país.

Morales expulsó en 2008 a la oficina antidrogas de Estados Unidos (DEA) y ha dicho que teme viajar a ese país porque cree que allí traman un plan para meter droga en su avión presidencial e implicarle en narcotráfico.

Washington y organismos internacionales ponen en tela de juicio la política antidrogas de Morales por los crecientes decomisos de cocaína boliviana en diversos continentes y la captura en febrero de su exjefe antidrogas, general René Sanabria, juzgado en Miami por narcotráfico.