Estados Unidos es hoy día más seguro, pero no lo suficiente.

En la década que pasó desde los atentados del 11 de septiembre de 2011, el gobierno ha adoptado medidas de gran escala para proteger a la nación de acciones terroristas. Ha destinado recursos sorprendentes a acicalar la burocracia federal, perseguir enemigos, reforzar la seguridad de la aeronáutica civil, proteger las fronteras y modificar la imagen del país.

Sin embargo, todos estas acciones persisten como una obra en desarrollo y, en algunos casos, una obra estancada.

Siglas completas han nacido y perecido en pos de la seguridad nacional, término que no era muy utilizado antes del 11 de septiembre.

Aparecieron TSA (Administración de Seguridad del Transporte), DNI (Director de Inteligencia Nacional), DHS (Departamento de Seguridad Nacional), NCTC (Centro Nacional Contra el Terrorismo), CVE (Vulnerabilidades y Amenaza Comunes), NSI (Integradores de Seguridad Nacional) e ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas). Desaparecieron TTIC (Centro de Integración de Amenazas Terroristas), INS (Servicio de Inmigración y Naturalización) y otras.

Antes era extraño que se preguntara a los pasajeros si habían preparado su equipaje ellos mismos. Ahora, es rutinario que los viajeros se quiten cintos y zapatos, coloquen sus geles en bolsas de plástico pequeñas, encienden sus computadoras portátiles para mostrar que no son bombas y se sometan revisión corporal con escáners y cacheos, los cuales antes se reservaban solo a personas que pudieran tener antecedentes criminales.

"¡Vamos!", la expresión que popularizó uno de los pasajeros que se abalanzaron heroicamente contra los secuestradores de uno de los aviones dio paso a "no me toquen los genitales", en referencia a viajeros que prefieren con recelo un cacheo a una revisión corporal con el escáner.

La Comisión Bipartita para el 11 de Septiembre expuso en 2004 un documento de 585 páginas para "aumentar la seguridad, la fuerza y la información" de Estados Unidos.

Muchas de las recomendaciones de la comisión son ahora una realidad, pero en algunos casos, los resultados no han estado a la altura de las expectativas. Otras propuestas son sólo eso, ideas que aguardan ser llevadas a la práctica.

"He advertido que algunos de estos conceptos no constituyen una varita mágica", dijo la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, quien considera importante el progreso logrado en general.

Sin embargo, es necesario recordar que algunos de los agentes y bomberos que acudieron a toda prisa a las Torres Gemelas en Nueva York no podían intercambiar comunicación porque sus radios no sintonizaban la misma frecuencia.

No existe todavía una red nacional de telecomunicaciones para casos de desastre, como propuso la comisión, aunque algunas ciudades han logrado avances en lo individual.

Es comprensible que muchas personas no estén enteradas de la existencia de la Comisión Supervisora de la Privacidad y las Libertades Civiles.

Este organismo fue creado para garantizar que el gobierno no se exceda en las facultades nuevas para el combate al terrorismo que le confieren la ley conocida como Patriot Act y otras medidas. La comisión carece de integrantes, de personal y de oficina.

A pesar de una reorganización cabal de la superestructura de inteligencia del país, continúa como un desafío para los analistas conocer las claves críticas necesarias para impedir un atentado.

En el día de la Navidad de 2009, muchos funcionarios del gobierno tenían información sobre un nigeriano cuya conducta suscitaba sospechas. Sin embargo, como nadie había compilado la información suficiente, Umar Farouk Abdulmutallab, con una bomba en su ropa interior, tomó un avión con destino a Detroit. Sólo porque ese individuo no logró detonar de manera adecuada los explosivos se salvaron las personas que iban en el avión.

Lee Hamilton, copresidente de la Comisión del 11 de Septiembre, afirma que ha sido una combinación de acciones intensas y buena suerte lo que ha impedido a Estados Unidos ser blanco de otro ataque terrorista de gran envergadura. Y expresó preocupación de que la ausencia de ataques propicie un conformismo.

"La apatía me preocupa", dijo Hamilton. "Existe la posibilidad de que alguna vez en el futuro nos ataquen de nuevo".

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En internet:

Situación de las recomendaciones de la comisión: http://tinyurl.com/3ovg9br

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Los periodistas de The Associated Press, Eileen Sullivan, Alicia A. Caldwell, Richard Lardner, Bradley Klapper y Kimberly Dozier, contribuyeron a este despacho.

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