El depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya dijo el jueves que el asesinato de uno de sus seguidores es una "declaración de guerra" contra el Frente Nacional de Resistencia Popular, del cual es su líder.

"Es un crimen político, es una declaración de guerra contra nosotros", aseguró Zelaya a radio Globo, tras exigir al presidente Porfirio Lobo que "este asesinato no quede impune".

Desconocidos atacaron a tiros el miércoles a Mahadeo Roopchand Sadloo, de 62 años, considerado un ferviente seguidor de Zelaya. Su cuerpo presentaba cinco impactos de bala, informaron los bomberos que trasladaron a la víctima al hospital.

Sadloo, oriundo de India y conocido aquí como Emo, era un hombre que con banderas, pancartas y un característico pañuelo atado en la cabeza solía estar al frente de las marchas a favor de Zelaya desde el golpe de Estado de junio de 2009.

"La muerte de Emo es contra los que se han opuesto al golpe de Estado", subrayó Zelaya. "Somos pacifistas, pero la paciencia se está terminando porque hay indignación en el pueblo", sostuvo.

Advirtió que el Frente "planifica acciones porque este crimen de lesa humanidad no quedará impune y buscamos los mecanismos legales y de presión para que el Estado entienda que no puede seguir haciendo caso omiso a los asesinatos que se dan todos los días en el país. Hoy es Emo y después podríamos ser nosotros los muertos".

Lobo anunció en rueda de prensa que "usaremos todas las fuerzas del Estado para dar con los asesinos de Emo, los que serán castigados", luego de reunirse la noche del miércoles con sus principales colaboradores.

"El gobierno condena esta muerte y reafirmo al pueblo la voluntad firme de poner fin a estos crímenes", dijo Lobo.

Sostuvo que el aumento de la criminalidad "no viene desde el golpe de Estado, sino desde antes" y "daré todo lo que pueda para mejorar el clima de inseguridad que vivimos". Aclaró que "el Estado no persigue a nadie y mucho menos le quita la vida a alguien".

Decenas de zelayistas armados con palos y piedras, destruyeron esta madrugada dos semáforos y numerosas señales en un bulevar cercano al lugar donde Emo era velado por su familia.

Una comisión que investigó los hechos que sucedieron al golpe de Estado determinó que al menos 12 personas murieron durante la represión de las fuerzas de seguridad a las protestas y que ocho opositores fueron asesinados selectivamente como resultado de una aparente política ejecutada por agentes estatales.

Según el gobierno, 17 personas al día mueren en forma violenta en Honduras, un promedio de una víctima cada 84 minutos.