Aunque el presidente republicano Ronald Reagan promulgó una verdadera amnistía en 1986 y mantuvo posturas centristas y pragmáticas en torno a este tema, su Partido Republicano se fue inclinando a la derecha y en muchos casos a la extrema derecha en este asunto. Ahora, la poblada lista de aspirantes a la nominación presidencial republicana ofrece un microcosmos de las fuerzas que han dominado ese debate migratorio y un vistazo a los intentos de algunos aspirantes de acomodar el mensaje según la audiencia sin ofrecer especificidades. Otros incluso se pintan como moderados cuando distan de serlo.

La noche de este miércoles, los aspirantes a la nominación presidencial republicana debatieron, irónicamente, desde la Biblioteca Ronald Reagan en Simi Valley, California.

Si bien Reagan es ídolo e ícono de los republicanos, el tema de la amnistía que promulgó es como la historia familiar de la que prefiere no hablarse. Siempre que se discute su legado y sus valores muchos preferirían obviar esa página.

Pero ahora que la contienda por la nominación presidencial republicana está en pleno apogeo, resurge el tema de la importancia del voto latino para la viabilidad nacional del Partido Republicano y cómo las posturas extremistas que han dominado el discurso de esa colectividad no contribuyen a mejorar la relación con el electorado hispano que el futuro aspirante requerirá para ser competitivo ante el presidente Barack Obama.

El reporte actualizado de America's Voice, titulado "Why do Elephants put their heads in the sand?", analiza las posturas y declaraciones de los diversos aspirantes republicanos en el rubro migratorio y cómo esas posturas, extremistas en unos casos, o faltas de claridad o ambivalentes en otros, no contribuyen a atraer a ese 40% del voto latino que muchos expertos coinciden los republicanos requerirían para ganar la Casa Blanca en una elección general.

En los comicios del 2004, el presidente George W. Bush obtuvo 44% del voto latino y cuatro años más tarde, en el 2008, el senador republicano John McCain sólo logró 31% del voto hispano frente al 67% que consiguió el demócrata Barack Obama.

"Hoy, desde los pasillos del Congreso hasta los discursos de campaña, los republicanos encargados de la política pública parecen unidos en su apoyo a una agenda antiinmigrante", dice el reporte.

En general, el postulado central de los republicanos ha sido señalar que para los votantes hispanos el tema migratorio es sólo uno de varios asuntos de importancia pasando por alto que sondeo tras sondeo demuestran que se trata de un tema definitorio en la forma en que ven a los candidatos o incluso cómo votan.

Mientras la retórica antiinmigrante domina el discurso y puede ser efectiva para atizar a su base ultraconservadora en el proceso primarista, en la elección general el candidato republicano necesitará del voto latino.

Quienes perfilan como contendientes serios, sin embargo, tienen un historial ambivalente en el rubro migratorio. Un ejemplo lo es el gobernador republicano de Texas, Rick Perry, a quienes sus contendientes tratan de pintar como moderado en el tema migratorio aunque en realidad no lo sea.

Perry promulgó el DREAM Act de Texas en el año 2010 porque no debe castigarse, dijo, a los jóvenes texanos por las acciones de sus padres. Sin embargo, se opone al DREAM Act federal aunque al mismo tiempo apoya una vía de legalización para algunos Soñadores, particularmente los que sirvan en las Fuerzas Armadas.

En el año 2010, Perry dijo que una ley como la SB1070 de Arizona no sería lo correcto para Texas porque no le gustaría que los policías se convirtieran en agentes de inmigración. Pero este año impulsó en dos ocasiones un proyecto de ley que precisamente otorgaba a los policías facultades para aplicar las leyes federales de inmigración.

Otro aspirante republicano, Mitt Romney, ex gobernador de Massachusetts, también ha cambiado de opinión según soplen los aires electorales.

En el año 2005, Romney dijo que la propuesta de reforma migratoria de George W. Bush era razonable y la diferenció de una amnistía. Todavía en el 2006 defendió la vía de legalización diciendo que no creía en rodear a 11 millones de indocumentados y sacarlos del país a punta de pistola. También en el 2006 declaró que los republicanos que se opusieron a la agenda de reforma migratoria de Bush "cometieron un gran error".

Pero ya en el 2007, con la meta de aspirar a la nominación repubiclana en el 2008, la historia cambió. Hablando del proyecto McCain-Kennedy que en algún momento consideró razonable, Romney dijo que "la amnistía no funcionó hace 20 años y no funcionará ahora".

Mientras el voto anglosajón se reduce, la estrategia republicana debería enfocarse en atraer el voto de minorías, sobre todo la de mayor crecimiento, como la hispana. En la práctica, sin embargo, parecieran estar haciendo todo lo posible para alejar a ese sector del electorado.

Incluso el ex líder de la mayoría republicana, Dick Armey, uno de los principales arquitectos del movimiento conservador del Tea Party, preguntó "¿quién fue el genio del Partido Republicano que dijo que ahora que hemos identificado al grupo demográfico de mayor crecimiento ahora hay que aislarlo?".

Pensar que el descontento de un sector del voto latino con el presidente Barack Obama supondrá votos automáticos al aspirante republicano de turno es minimizar la importancia de este sufragio. Ambos partidos deben recordar que la otra opción es quedarse en casa y eso es lo menos conveniente para todos, especialmente para los mismos votantes hispanos.

*** Maribel Hastings es asesora ejecutiva y analista de America's Voice

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