Los adeptos a Moamar Gadafi dispararon el jueves por lo menos diez cohetes desde uno de sus últimos reductos, horas después que el depuesto líder libio instó a los suyos a aplastar a los oponentes que caracterizó como "gérmenes, ratas y cerdos".

Los ex rebeldes han tendido un cerco en torno del pueblo de Bani Walid desde hace días a la espera de órdenes para ocuparlo, pero los disparos de cohetes anticipan resistencia antes del plazo de rendición impuesto para el fin de semana.

El costo elevado de haber puesto fin al régimen de Gadafi de casi 42 años se hizo evidente cuando el ministro de Salud interino anunció que la guerra civil de seis meses dejó por lo menos 30.000 muertos y 50.000 heridos.

Aunque tomaron control de la capital el mes pasado, provocaron la fuga de Gadafi y formaron un consejo directivo de gobierno, los combatientes no pueden proclamar victoria hasta controlar los últimos bastiones del régimen y capturar a Gadafi.

Los reporteros que acompañan a las fuerzas que persiguen a los partidarios del régimen oyeron por lo menos diez intensas explosiones cerca de Bani Walid, una ciudad en el desierto de 100.000 habitantes 140 kilómetros (90 millas) al sudeste de Trípoli. La andanada sucedió a un tiroteo en la misma área entre una patrulla de combatientes y varios adeptos al régimen que iban en un automóvil. Uno de éstos murió.

Se elevaban columnas de humo desde donde hicieron impacto los cohetes en Wadi Dinar, a 20 kilómetros (12 millas) de Bani Walid. Los ex rebeldes dijeron que se trataba de cohetes Grad.

Desde su escondite, horas antes del disparo de cohetes, Gadafi desmintió que hubiese huido de Libia, prometió no irse nunca e instó a sus partidarios a seguir luchando. El mensaje fue transmitido por un canal de televisión en satélite desde Siria.

Gadafi no ha sido visto en público desde hace meses.

En el mensaje de audio de cinco minutos, difundido por Al-Rai TV, una voz que parecía la de Gadafi desmintió que hubiese huido a la vecina Níger y afirmó que seguía en Libia.

"Estamos listos para comenzar la lucha en Trípoli y donde sea, levantarse contra ellos", dijo Gadafi. "Todos estos gérmenes, ratas y cerdos no son libios, pregunten a cualquiera. Han cooperado con la OTAN (la Organización del Tratado del Atlántico Norte)... Gadafi no abandonará la tierra de sus antepasados".

Por otro lado, el nuevo gobernador del banco central de Libia dijo que el ex régimen se deshizo de aproximadamente el 20% de las reservas de oro del país para cubrir salarios durante el alzamiento que derrocó a Gadafi.

Qassim Azzuz dijo a periodistas el jueves que el ex régimen vendió 29 toneladas de oro a comerciantes locales en abril, con lo que obtuvo unos 1.700 millones de dinares (1.400 millones de dólares) para mejorar su liquidez, pues enfrentaba sanciones de las Naciones Unidas.

Se cree que Libia tiene unas 145 toneladas de reservas de oro.

Azzuz también indicó que ninguno de los activos del banco "faltaban ni habían sido robados" durante el levantamiento popular, lo cual incluye unos 90.000 millones de dólares almacenados en el extranjero y otros 25.000 millones en el país.

Las cifras no incluyen sumas aún desconocidas de dinero acumuladas por Gadafi y su familia, que eran guardadas fuera del sector bancario local.