El béisbol de las Grandes Ligas se convirtió en el primero que comenzó los actos de homenaje al décimo aniversario del 11 de septiembre del 2001 cuando Estados Unidos sufrió el mayor ataque terrorista de su historia con la destrucción de las Torres Gemelas de Nueva York.

Los Yanquis de Nueva York, el equipo que milita en el béisbol profesional de la Liga Americana, adelantó hoy, miércoles, el homenaje y tributo a los soldados, trabajadores y víctimas del atentado, con una emotiva ceremonia celebrada en el Yankee Stadium y con la presencia del exsecretario de Defensa Donald Rumsfeld.

El acto fue previo al partido que luego disputaron los Yanquis contra los Orioles de Baltimore, y que concluyó con triunfo de los segundos por 5-4, irónicamente, en once entradas.

El adelanto del homenaje se debió a que los Yanquis tendrán una serie fuera de su campo durante el fin de semana y no podían celebrarlo el próximo domingo.

Antes del partido, las estrellas de los Yanquis, el campocorto Derek Jeter, el receptor y bateador designado puertorriqueño Jorge Posada y el cerrador panameño Mariano Rivera, hablaron en una conferencia de prensa para recordar lo que les tocó vivir durante el 11 de septiembre del 2001.

Los tres veteranos peloteros formaban parte del equipo que ese mismo año perdió la Serie Mundial contra los Cascabeles de Arizona.

La ceremonia oficial comenzó con un mensaje que apareció en la pantalla de vídeo gigante que hay en el campo y que fue ofrecido por la primera dama de la Nación, Michelle Obama, y no duró más de 15 minutos ante una asistencia de 40.104 espectadores.

"Lo que más me impresionó de todo fue la unidad que mostró el país", destacó Rivera. "Es la cosa más hermosa que me quedó de la tragedia, la manera cómo se unió, sin importar la clase social, la raza ni otras diferencias que existen dentro de la sociedad, para avanzar en la superación de lo sucedido".

Rivera también recordó que estaba con su suegra en la casa cuando vio por la televisión cómo el segundo avión se estrellaba contra las Torres Gemelas y pensaba que era un accidente.

Jeter habló que se había despertado por un mensaje que le puso Posada para preguntarle algo sobre el próximo partido que iban a disputar.

Posada se encontraba en el hospital con su hijo, Jorge, y cuando fue a ponerle un vídeo en la televisión vio como uno de los aviones se estrellaba también contra las Torres Gemelas y en principio pensó que era una película, pero se dio el segundo choque del otro avión utilizado por los terroristas y comenzó a escuchar todo tipo de sirenas.

Los tres peloteros mostraron su emoción cuando recordaron cómo habían tratado de estar unidos a sus familias y además ayudar a conocidos y otras personas que sufrieron la tragedia de la perdida de seres queridos.

Aunque los tres estuvieron de acuerdo que era una situación muy triste y frustrante porque no sabían que decirle a las personas que estaban sufriendo la tragedia, mientras les daban las gracias por el hecho que habían llegado para estar ahí.

"Creo que la experiencia nos ayudó mucho más a nosotros por la manera cómo se comportaban ante el dolor y la desolación de haber perdido a un ser querido y nos hizo ser mucho mejor personas y, sobre todo, valorar de otra manera la familia", subrayó Jeter.

Sin embargo, después de la tragedia, la actividad deportiva regresó a la normalidad y los Yanquis tuvieron que jugar la primera serie contra los Medias Blancas de Chicago y lo que les impresionó fue ver cómo en el campo rival apareció una bandera con la expresión de "Chicago loves New York" ("Chicago ama a Nueva York") y además los Bombarderos del Bronx recibieron una gran ovación.

Los Yanquis jugaron con más corazón que nunca para lograr el título de la Serie Mundial, pero no pudieron porque los Cascabeles, el equipo representativo de la Liga Nacional, se la ganó por 4-3 al mejor de siete juegos.

Posada recordó que el ex manejador de los Yanquis, el legendario Joe Torre, les recordó a todos los jugadores que no estaban jugando por el honor de su equipo y Nueva York, sino por todo el país.

Rivera, que no pudo evitar la carrera que le costó la derrota a los Yanquis en el séptimo y decisivo partido, admitió que esa serie le dejó marcado para siempre.

"Fue todo muy intenso y difícil, pero eso aprendí a poner el valor de las cosas en perspectiva y los grandes héroes y a los que habían que admirar por siempre era a todas personas, bomberos, voluntarios y trabajadores que perdieron sus vidas por salvar la de otros miles", subrayó Rivera, que entregó varios premios recibidos al cuerpo de bomberos de Nueva York.