Las fuerzas de seguridad sirias "retiraron por la fuerza" a los pacientes de un hospital e impidieron que los médicos atendieran a los heridos en la convulsionada ciudad de Homs esta semana, denunció un prominente grupo defensor de los derechos humanos.

En un informe difundido el jueves por la noche, la organización Human Rights Watch citó testimonios de testigos, entre ellos médicos. El informe tiene lugar en momentos en que se prepara una nueva jornada de protestas contra el régimen el viernes.

"Arrebatar a los heridos del quirófano es inhumano e ilegal, ni qué decir potencialmente mortal", afirmó Sarah Leah Whitson, directora para el Oriente Medio de la organización. "Privar a la gente de la atención médica esencial causa graves sufrimientos y quizás daños irreparables".

La operación militar del miércoles en Homs mató por lo menos a 20 personas. Fue uno de los actos de represión más enérgicos en un centro urbano durante el levantamiento contra el presidente Bashar Assad, iniciado hace seis meses. Las Naciones Unidas calculan que unas 2.200 personas han muerto por la represión desde marzo.

Un médico en al-Barr dijo que las fuerzas de seguridad arrebataron a algunos de los heridos del hospital.

"Cuando tratamos de ayudar a los heridos que necesitaban atención médica urgente, los efectivos de seguridad nos rechazaron diciendo que eran criminales y violadores", dijo el médico a HRW. "Golpeaban a los heridos mientras los sacaban del hospital".

Ha habido otros informes de que las fuerzas de seguridad han arrebatado heridos en Siria y en Bahrein, donde ha habido protestas masivas este año conducidas por la mayoría chií contra la monarquía suní.

Los manifestantes en Siria salen a las calles todos los viernes, pese a la certeza de que las fuerzas de seguridad los recibirán a tiros.