El pueblo natal del fundador de la República Popular china, Mao Zedong, invitará al director de "Avatar", James Cameron, a codirigir una obra teatral sobre la vida del líder que cuenta con un presupuesto de 78 millones de dólares (55,7 millones de euros).

Xiong Xingbao, director del buró de Radio y Televisión de Xiangtan, ciudad en cuya jurisdicción se inscribe el pueblo de Shaoshan, señaló que está intentando ponerse en contacto con Cameron, realizador de otros éxitos de taquilla como "Titanic" o "Aliens".

"Como el presidente Mao fue un gran hombre, nos gustaría invitar a los directores de mayor renombre del mundo para que aporten su consejo sobre la obra que realizaremos", dijo Xiong, citado hoy por el diario independiente "South China Morning Post".

El funcionario agregó que había conseguido los detalles de contacto del agente de Cameron a través de un usuario de Sina Weibo (el principal servicio de microblog de China), después de que el mensaje de Xiong fuera reenviado 37.000 veces y recibiera más de 13.000 comentarios.

El pueblo del "Gran Timonel" ha creado una nueva compañía con fondos del Grupo de Turismo Cultural local y con la firma China Science and Merchants Capital Management, cuyo objetivo es crear una actuación teatral épica que promueva "la cultura roja" como la principal identidad turística del gigante asiático.

La ciudad de Xiangtan, que cuenta con tres millones de habitantes, tiene grandes planes para promocionar la "cultura roja", y la obra teatral sobre Mao será parte de esta campaña.

Se da la circunstancia de que "Avatar" fue censurada en China tras su estreno, en 2010, por considerar el régimen autoritario que incitaba a "la revolución y la violencia", lo que no fue obstáculo para batir un récord de taquilla, al recaudar 192 millones de dólares.

Además de Cameron, Shaoshan tiene previsto invitar a los principales realizadores chinos para unirse al proceso creativo, que combinará elementos culturales y tecnológicos.

El revolucionario Mao, bajo cuyo mandato murieron de hambre más de 30 millones de personas, sigue siendo hoy objeto de veneración entre la población china de mayor edad, aunque en la China capitalista su imagen se ha convertido en un objeto turístico y popular.