Miles de estudiantes marcharon el jueves para presionar por cambios estructurales en la educación, mientras los dirigentes universitarios seguían reunidos para decidir si aceptan una propuesta de diálogo del gobierno, que busca concluir con cuatro meses de movilizaciones.

Camila Vallejo, vocera de los universitarios de las 25 universidades estatales chilenas anticipó un rechazo al cronograma de trabajo entregado por el gobierno porque, según dijo, busca lanzarlos a una piscina sin agua al no considerar temas vitales como el fin del lucro y la gratuidad de la enseñanza.

Los jóvenes reclaman educación igualitaria, de calidad y gratuita y el fin del lucro en las universidades privadas que reciben aportes estatales. Los secundarios también demandan la administración estatal y no municipal de sus escuelas. Los docentes se sumaron a las protestas, aunque los maestros no están movilizados.

"Nos están invitando a lanzarnos a una piscina que no tiene agua", declaró la vocera a radio Universidad de Chile. Agregó que el gobierno no les ofreció nada nuevo.

Entretanto, centenares de secundarios intentaron marchar, sin permiso, por la principal arteria capitalina, pero fueron dispersados por la policía que los desvió por calles interiores donde los adolescentes intentaron obstruir el tránsito con bloques de cemento y otros elementos.

Al atardecer volvieron a reunirse y fueron reprimidos con chorros de agua y gases lacrimógenos por la policía, que detuvo a una veintena.

En ciudades de interior, como Concepción y Valparaíso, miles de universitarios marcharon aunque no tan festivamente como en movilizaciones anteriores, en respuesta de un llamado a paro de la máxima dirigencia estudiantil.

Inicialmente, Vallejo llamó a suspender el paro por la conmoción, que perdura, causada por un accidente aéreo en el que murió el animador más popular de la televisión local, Felipe Camiroaga, pero se impusieron los dirigentes más radicalizados y se mantuvo la convocatoria.

Presionado por las movilizaciones, el presidente Sebastián Piñera recibió el sábado a los dirigentes estudiantiles, rectores y maestros y les ofreció instalar tres mesas de negociación para debatir durante septiembre las exigencias del sector.

"La intención del gobierno es llamarnos a una mesa de trabajo para legitimarse como los que van a resolver el conflicto, pero postergando los temas que realmente son estructurales para el final, para que la mesa no llegue a acuerdo y quedemos validando un espacio que no va a ser conducente", dijo Vallejo desde Talca, 260 kilómetros al sur de Santiago.

Luego de firmar un proyecto de ley sobre la violencia en las escuelas, Piñera se refirió a la situación.

"Si algunos se quieren restar, lo lamentamos, pero nuestro gobierno no va a renunciar a ese compromiso que tiene con mejorar la calidad de la educación y va a seguir dialogando con los que quieran dialogar de buena voluntad", dijo.

Sobre los miles de estudiantes que arriesgan el semestre universitario o el año escolar por inasistencia, Piñera los llamó a regresar a los estudios pero agregó que "no podemos obligar a nadie a asistir a las escuelas ni a estudiar".

Los rectores advirtieron a los universitarios que de no cerrarse el semestre el 7 de octubre, los alumnos no podrán postular a los onerosos préstamos universitarios.

Piñera dijo que de los 250.000 secundarios en paro o cuyas escuelas están ocupadas, 100.000 aún no se inscriben en un programa alternativo para asistir a clases o rendir exámenes libres, cuyo plazo vence en 48 horas.