El debate presidencial republicano dejó dos cosas en claro: la puja del 2012 se centra más que nunca en la creación de empleos y el plantel de aspirantes está encabezado por dos hombres que pueden jactarse de tener experiencia en la materia, aun a medias.

El presidente Barack Obama, presionado para presentar una estrategia verosímil para crear empleos en su discurso a la nación el jueves, sentirá ahora todavía mayor urgencia. El foro de California el miércoles por la noche abarcó varios temas, pero sobre todo ayudó a Rick Perry y Mitt Romney a promover sus planes para la creación de empleos.

Al contrario que Obama, no tienen que ofrecer planes detallados ni enfrentar una Cámara de Representantes con una mayoría hostil. El presidente, cuya popularidad disminuye en medio de un desempleo del 9,1%, debe tratar de ofrecer un plan que reciba apoyo bipartidista, aunque sus adversarios republicanos manifiestan desprecio por sus logros.

El debate republicano de 105 minutos significó el debut de Perry en la escena nacional, y el gobernador de Texas tuvo un desempeño sólido que puso énfasis en el reciente aumento de empleos en su estado. Perry intercaló algunos de los ataques predilectos de los activistas conservadores, por ejemplo al sugerir que Obama podría ser "un mentiroso abyecto" en cuanto a seguridad fronteriza, con esfuerzos por apaciguar la retórica en algunas pocas cuestiones como el cambio climático.

Por su parte, Romney, ex gobernador de Massachusetts, no manifestó pánico pese a las encuestas que súbitamente muestran a Perry al tope. Aunque atacó a Perry en uno que otro tema, salió en su defensa en otro. Romney disparó la mayoría de sus dardos contra Obama y no contra sus adversarios por la candidatura republicana.

Los otros seis candidatos, en especial la representante Michele Bachmann, parecieron desdibujarse un poco, debido a que no tienen antecedentes como creadores de empleos. La excepción puede haber sido el ex gobernador de Utah Jon Huntsman, que ganó puntos pero está rezagado en las encuestas.

Romney se atuvo a la estrategia de apelar a los conservadores en lo posible, pero sin descuidar a los votantes independientes, que serán decisivos en la elección general.

Perry asumió más riesgos, especialmente en Seguridad Social, cuyo mecanismo criticó sin ambages.

Romney sugirió que dicha retórica invitará a Obama a caracterizar los republicanos como extremistas. "Nuestro candidato debe ser alguien que no esté comprometido a abolir la Seguridad Social sino a salvarla", afirmó.

En los próximos días probablemente presionarán a Perry a que se explique en mayor detalle. Trabajadores y empleadores pagan impuestos al sistema de Seguridad Social que financia los beneficios para los retirados. El programa enfrentará dificultades en un futuro previsible a menos que se encuentre una solución, un hecho doloroso que, según Perry, los estadounidenses deben enfrentar.